VUELO KGL-9268 RÉDITOS DE UNA TRAGEDIA

TOPSHOTS A handout picture taken on November 1, 2015 and released on November 3, 2015 by Russia's Emergency Ministry shows the wreckage of a A321 Russian airliner in Wadi al-Zolomat, a mountainous area of Egypt's Sinai Peninsula. Russian airline Kogalymavia's flight 9268 crashed en route from Sharm el-Sheikh to Saint Petersburg on October 31, killing all 224 people on board, the vast majority of them Russian tourists. AFP PHOTO / RUSSIA'S EMERGENCY MINISTRY / MAXIM GRIGORYEV *RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / RUSSIA'S EMERGENCY MINISTRY / MAXIM GRIGORYEV" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS *

El pasado día 31 de octubre,  la noticia de un accidente aéreo en la península del Sinaí nos sacudió a todos. En primer lugar por la tragedia que un accidente de dichas características significa. Y en segundo lugar porque a medida que se conocían datos sobre la nacionalidad del avión, su origen, y la zona donde aconteció la desgracia, se abrían una serie de posibilidades nada tranquilizadoras.

Aún a día de hoy nadie se ha atrevido a confirmar oficialmente la hipótesis del atentado, ni siquiera los dos países directamente afectados, a saber, Rusia y Egipto.

En el caso de Egipto es comprensible que se resistan a ello. Dicha confirmación supone asumir, aun cuando no es del todo cierto,  una deficiente seguridad en sus aeropuertos, con lo que eso puede significar para la industria turística del país, ya de por si mermada.

1446278882_654724_1446312773_sumario_normalEn lo que se refiere a Rusia, la confirmación del atentado lleva consigo aceptar que sus servicios de inteligencia no han sido capaces de prevenir un ataque de tal magnitud y en cierto modo se expone su vulnerabilidad, pero tal vez ese sea un mal asumible y puede que hasta le proporcione algún beneficio. Si se acaba aceptando o demostrando la hipótesis del atentado, Rusia podrá recurrir a su papel de víctima del DAESH y justificar de ese modo cualquier acción futura contra dicha organización.

Pero lo más adecuado y revelador  para tratar de entender lo  sucedido junto con  sus motivos y consecuencias, es repasar una por una las diferentes opciones, buscando desentrañar a  quién beneficia  o perjudica cada una de ellas. Y todo ello sin olvidar a un actor principal en este escenario al que nadie parece prestar mucha atención, pero que es fundamental para la estabilidad del mismo, Egipto.

Comencemos con la opción más cómoda. La hipótesis del accidente.

En caso de confirmarse ésta, el principal afectado sería la compañía aérea, pues la seguridad de sus vuelos quedaría en entredicho y las consecuencias a nivel empresarial serían muy graves. Como daño colateral tendríamos el inevitable recelo hacia el conjunto de líneas aéreas rusas y daño al prestigio del consorcio Airbus que vería afectada la confianza en la fiabilidad de sus aparatos.

Esta opción, no obstante, tiene dos puntos débiles muy determinantes. Por un lado, la tripulación no comunicó ninguna incidencia en vuelo, lo que implica que  lo que fuera que provocó el supuesto accidente, sucedido cuando el avión ya había alcanzado su altitud y velocidad de crucero,  hizo que éste fuera catastrófico y definitivo, sin dar tiempo a los pilotos de informar de posibles problemas, o lanzar una señal de emergencia. Esto situaría a este accidente en el rango de los poco comunes.

El segundo punto a tener en cuenta se asienta en la estadística. El modelo de avión siniestrado, el Airbus A-321, entró en servicio en 1994. Es operado desde entonces por decenas de compañías aéreas de diversos países y, a lo largo de esos 21 años, sólo dos aparatos han sufrido un accidente. Es decir, si unimos estas dos cuestiones, la hipótesis del accidente, aunque posible, se manifiesta altamente improbable.56380399768b8

A partir de aquí, todas las posibilidades se basan en un derribo intencionado de avión. Y eso nos lleva a formularnos tres preguntas: ¿Cómo?, ¿Quién? y ¿Por qué?. Interrogantes que hemos de formularnos en ese preciso orden, pues dependiendo del cómo sabremos quien tiene esa capacidad, y la táctica o el proceder conduce al artífice y este al móvil.

En un principio se barajó la posibilidad de un derribo causado por un misil tierra aire, hipótesis alentada por la reivindicación que hizo una facción del DAESH que opera en la zona, reforzada con la publicación de un video. Esta reivindicación por sí misma no significa nada, pues aun en el caso de un accidente, el mero hecho de reivindicar la autoría de un atentado tiene ya de por sí el suficiente efecto propagandístico, siendo  además una  práctica habitual entre los grupos terroristas el atribuirse cualquier hecho que pueda aportarles notoriedad, aunque sólo sea provocando una duda razonable.

Esta posibilidad no obstante había de descartarse, y así se ha hecho, puesto que el DAESH no dispone de sistemas antiaéreos con misiles capaces de derribar un avión comercial que vuela a altitud de crucero.

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Todo lo anterior conduce a considerar la hipótesis que hoy por hoy parece la más plausible, y la aceptada, al menos de modo no oficial: una explosión en el interior del avión causada por un artefacto alojado entre el equipaje.

La posibilidad de un terrorista suicida no tiene visos de ser realista, pues si bien los controles de seguridad en el aeropuerto de Sharm el Sheikh no parece que sean los más eficientes, introducir un artefacto adosado al cuerpo o en el equipaje de mano, es harto difícil.

Pero una vez acotada la posibilidad que apunta a ser la real, vienen las otras incógnitas. ¿Quién?, ¿Por qué?  y ¿Para qué?.  Una vez aclaradas éstas,  buscar las posibles consecuencias es el quid de la cuestión, pues la respuesta puede ser muy inquietante.

¿A quién beneficia este atentado?

La respuesta podría parecer obvia. Es un gran golpe de efecto del DAESH. Éste ha demostrado su capacidad y ha enviado un mensaje muy claro a sus enemigos y,  lo que aún trasciende más, a sus adeptos. Nadie que se enfrente u oponga al Califato saldrá indemne. No obstante, en estos asuntos siempre hay un pero. ¿Por qué ahora?  ¿Por qué atacar un avión civil del país que se ha mostrado más beligerante en los últimos tiempos contra ellos y que puede reaccionar más violentamente ante un atentado de esta magnitud?

El DAESH ha considerado y declarado siempre a Occidente y especialmente a EEUU como su principal enemigo. Este último junto con Francia y Gran Bretaña son los países occidentales miembros de la coalición que más se han implicado en la lucha contra el DAESH, participando activamente desde hace más de un año, no sólo en los ataques aéreos, sino en todo tipo de actividades de apoyo al ejército iraquí. En base a este hecho, sorprende que haya sido un avión ruso el blanco de este ataque. Especialmente cuando son decenas los vuelos de compañías americanas, británicas o francesas los que diariamente despegan de ese aeropuerto. ¿Por qué no hubo intentos desde que comenzó la campaña de bombardeos? Tal vez no hayan tenido  oportunidad hasta el momento, pero ese es, a todas luces, un débil argumento.bombardeo_rusia_a_siria.jpg_1718483346

Esta duda acarrea cuestiones  a preguntas más complicadas o problemáticas, cuya respuesta seguramente se obtenga observando la reacción de Rusia. Si  el objetivo era golpear a Rusia, ¿qué es lo que persigue el DAESH? ¿Simplemente castigar uno de los países responsables de los bombardeos? ¿O tal vez forzar una mayor implicación de Rusia?

Esto, aunque  a priori, pueda parecer contradictorio y contraproducente para sus intereses, podría también proporcionarle algunos beneficios. Esa mayor participación  provocaría  más tensiones entre Rusia y el bloque occidental, que no sólo ve con recelos la intervención rusa, sino que se opone al planteamiento ruso de considerar a Al Assad como parte del futuro de Siria. Otra posible consecuencia sería el aumento de las tensiones con los países árabes que también se oponen a Al Assad y que son fuente de financiación del DAESH, lo que les obligaría a aumentar ese apoyo para contrarrestar la ofensiva rusa y les ayudaría a ganar más adeptos para su causa en los mismos, que son además su principal fuente de reclutamiento. Y por último, es notorio que Rusia tiene entre sus principales objetivos  a todos los grupos que se oponen a Al Assad diferentes del DAESH y enemigos de este, por lo que una mayor implicación rusa no dejaría de beneficiarles a medio, largo plazo.

Pero posiblemente hay un fondo  más arduo y alarmante que, aun a riesgo de que haya a quien pueda parecer  descabellado, habría  que contemplar, primero porque no debe descartarse nada a priori; segundo,  porque acontecimientos pasados como los ocurridos en Chechenia  obligan a considerarlo, y tercero porque al alejar  un poco el zoom del escenario, encontramos posibles consecuencias o argumentos que avalan esta tercera posibilidad.

A pesar de haber llevado  la desgracia a mas de 200 familias rusas, este ataque es en sí mismo la justificación perfecta para una implicación de Rusia mucho más a fondo en el conflicto para levantar el velo y hacer a cara descubierta lo que en parte ya está haciendo encubiertamente.

Hablar de esto es hablar de llevar el conflicto contra el DAESH  o mejor dicho, sus acciones en favor del régimen de Assad, no sólo por aire, sino por tierra, con apoyo material y seguramente con tropas en el terreno. Tropas que ya están actuando, como así lo atestiguan decenas de informes y fotos. Solo hay que rastrear en los espacios acertados para verlo.

Es necesario tomar distancia para ponerlo todo en su contexto y entender lo que puede desprenderse de lo sucedido.

saker-arcticRusia mantiene una clara pugna con la OTAN, en la que está maniobrando por el Norte y por el Sur ante el avance de la Alianza por el Este. Aumentando su presencia en el Ártico y en el Mediterráneo, posicionándose en el flanco sur de la Alianza. Y en ese flanco sur, la presencia en Siria, con el puerto de Tartus y la base aérea de Latakia como apoyos principales es fundamental.  Esto sin olvidar el acuerdo alcanzado con Chipre por el que la flota rusa tiene presencia permanente en el puerto de Limassol.

Con ese posicionamiento Rusia ambiciona mantener esa presión a la Alianza en el sur y además  se garantiza el control del acceso  al Mediterráneo desde el mar Negro desde ambos lados del Bósforo, pues su otro punto de apoyo lo aseguró hace año y medio al anexionarse la península de Crimea.1

Pero ¿ es este el principal objetivo de Rusia o  hay algo más?

La respuesta a esa pregunta es afirmativa y constituye su objetivo principal.

Con la caída de la Unión Soviética se produjo una entrada masiva de musulmanes en las repúblicas caucásicas,  donde a día de hoy la gran mayoría de su población es musulmana. A pesar de no ser muy notorio, Rusia también comienza a tener problemas con el islamismo dentro de sus fronteras hasta el punto de haber llevado a cabo diversas operaciones contra estos dentro de su territorio.1123192806_740215_0000000000_noticia_normal

De los 142 millones de habitantes rusos, 20 millones son musulmanes, concentrados en su mayoría  en las regiones del Cáucaso y en el Volga (Tartaristán y Bashkortostán).  La creciente inmigración de la última década ha aumentado el número de musulmanes, procedentes en su mayoría de las exrepúblicas soviéticas de Asia Central.  Tanto es así que el porcentaje de musulmanes en el ejército ruso alcanzara en no mucho tiempo el 40%.

Esto arroja una idea de la magnitud del problema que puede afectar a Rusia si el radicalismo se expande sin control dentro de sus fronteras.

Por ello, la presencia rusa en Siria es fundamental para ocupar una posición que pueda hacer de “tapón” a la influencia islamista radical que emana de esa zona, y a la posible entrada de combatientes radicales procedentes de Oriente Medio a través de la permeable frontera.

1443778344_425182_1443808045_sumario_normalRusia está librando su propia guerra contra el yihadismo dentro de sus fronteras, lo que también requiere una acción exterior, y no escatimará ni medios, ni esfuerzos para lograr la victoria. Tal vez por eso, y aunque resulte disparatado, cabría preguntarse si  al ser Rusia la que a la larga pueda obtener más beneficio de la situación creada por el atentado, no habrá quien más allá de los Urales  haya pensado… “no hay mal que por bien no venga”.

COMANDANTE LUCAS MARTÍN SERRANO