UN INFANTE DE MARINA EN EL JUAN SEBASTIÁN ELCANO

22Llama la atención, y muchos desconocen, que dentro del ciclo formativo de los oficiales de Infantería de Marina se contemple todo un curso de su formación a bordo del buque escuela de la Armada “Juan Sebastián Elcano”.

13inf_marina_v2La Infantería de Marina es un fuerza de la Armada instruida para combatir EN, DESDE y BAJO la mar. Es definitivamente ese medio hostil, la mar, la que le da un carácter especial y la diferencia notablemente de sus compañeros del Ejército de Tierra, por más que sea en tierra donde al final tenga que hacer valer sus capacidades de combate.

Y por añadido, también, los conocimientos tácticos y técnicos que el infante de marina debe poseer difieren, por supuesto, de los de sus compañeros marinos. Pero, de nada sirven estos conocimientos si al que ha de mandar y dirigir hombres no le adornan valores espirituales, morales y de liderazgo. Mandar hombres es la tarea fundamental del jefe de infantería de marina, sea cual sea la circunstancia, y créanme si les digo que no hay mejor escuela para poner en práctica virtudes como la disciplina, la camaradería, el trabajo en grupo o la valentía como en el buque escuela de la Armada “Juan Sebastián Elcano”.images

En una visita que, en 1929, realizó, a este mismo buque, SM la Reina Regente Doña María Cristina – como quien dice, ayer – preguntó que como era posible que en aquellos sollados pudieran vivir 90 personas, a lo que pronto contestó el Comandante que no se trataba de personas sino guardiamarinas. Y es que las condiciones de vida a bordo de un buque siempre son duras – sin duda, hoy algo suavizadas – lo que conlleva un sinfín de incomodidades que son las que forjan el carácter de las personas. Es entonces cuando sólo una rígida disciplina mantiene el orden y cuando se fortalece el valor del trabajo en grupo y en definitiva al final la camaradería.

Sí, la vida a bordo no es cómoda y aún más si ésta está mediatizada por las condiciones que impone la naturaleza, la mar.

21Quien no sepa rezar ni crea en Dios que vaya por esos mares y verá que pronto lo aprende” reza una placa ubicada en la capilla de la Escuela Naval Militar y nada más cierto. La mar, por bella y llamada a romanticismo que se nos presente, cuando reina la calma, se torna en fiero enemigo cuando se vuelve bravía y pone en serio riesgo la propia vida de los marineros. Sólo la pericia y la valentía de los tripulantes hacen posible salir de la encrucijada vital en la que muchas veces se encuentran.

En un buque como el que nos ocupa son continuas y permanentes las ocasiones en las que se pone a prueba la decisión de vencer al miedo y al riesgo. Les aseguro que el mero hecho de “trepar” a lo alto de las cofas con el único sostén de los brazos y el desplegarse en los “palos transversales” para la maniobra de izado y arriado de las pesadas velas exige destreza y buena forma física pero sobre todo decisión. elcanoEs en esos momentos cuando todos los síntomas típicos del pánico o miedo se presentan: temblor de todo el cuerpo, estómagos revueltos, pérdida de la claridad de pensamiento…etc.img_02

Por supuesto que, a la fuerza ahorcan, y al final la costumbre hace que lo increíble se torne natural con el tiempo; naturalidad que reaparece cuando estas maniobras han de realizarse con temporal y vientos fuertes.

Sí, la vida a bordo es la mejor escuela para la manifestación de todas las virtudes militares; y se lo digo desde la experiencia – siempre añorada – de quien allá por los años 70 del siglo pasado tuvo la fortuna de dar la vuelta al mundo en ese buque durante 9 meses continuados.

Pero, hay más factores que no quiero dejar pasar por alto y van relacionados con el sentimiento de patria. No recuerdo ahora quien dijo que el nacionalismo particularista se cura viajando. Nada más cierto. Y si se trata de un viaje por lo que fuera la América española, aún más. Pocas cosas he visto en mi vida, ni más orgulloso me he sentido de ser español, cuando pude constatar lo que significaba la entrada, presencia o partida de este buque en cualquiera de los puertos de Las Filipinas, Puerto Rico, Panamá, Buenos Aires, ….etc. El buque es España y es en aquellas circunstancias cuando uno se da cuenta de lo que ha significado y significa nuestra Patria en aquellos lares.jes-3

elcano_1927_2002_10Pues bien, he hablado de disciplina, compañerismo, valentía y patriotismo. Virtudes que se forjan en demasía en ese buque y es de infantes de marina de lo que también hablo hoy aquí. La interrelación es valiosísima y es por ello que cuando con motivo de la adaptación de los planes de estudio de los últimos tiempos se me preguntó – a la sazón por entonces yo era Comandante General de la IM – por la posibilidad de excluir a los infantes de marina del viaje en el J.S.E. mostré mi opinión contraria total. La táctica, el tiro y la topografía son esenciales para la formación de un infante pero de nada sirven si como dije antes el hombre que ha de dirigir en el combate a otros no posee las virtudes antes citadas en grado máximo.

La liturgia de la misa marinera – no muy conocida fuera del ambiente naval – reza en el ofertorio las siguientes estrofas: “Bendícenos Señor, bendice a España, danos vientos propicios a nuestras naves, sirviendo a España, Señor, Señor…..”.02.- guardiamarinas-horizonta

España mantuvo un Imperio durante 500 años gracias a que el cordón umbilical con América nunca se rompió y eso fue posible por los barcos de nuestra Armada que siempre lo tuvieron firme frente a toda clase de vicisitudes; y cuando hubo que morir combatiendo como en Trafalgar, Cuba o Cavite se cayó pero con la honra bien alta y el nombre de España en los labios.

Foques y cruzEsto es lo que se aprende en el J.S.E.

Larga vida a España y al “Juan Sebastián Elcano

General de Divisíón de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R)

27 Marzo 2015