Tempus Fugit

muralla cartagena

Muralla Cartagena

Cartagena y su entorno no es mal lugar para pasar unos días de asueto veraniego. Para quien el que les escribe, hoy aquí, es lugar inigualable por las posibilidades que esta tierra ofrece para dos de sus aficiones favoritas: el ciclismo y el buceo, y desde luego, también, por ser zona propensa a la nostalgia y al recuerdo toda vez  que allá por finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado este “veterano” estuvo destinado en la entonces Unidad Especial de Buceadores de Combate y vivió la intensa experiencia del mundo submarino. buques de guerra en cartagenaEl buceo era una pasión y la Armada era entonces pionera en esta disciplina razón por la que cabe recordar que la dicha era casi completa. Aquella Unidad, hoy integrada en la Fuerza de Guerra Naval Especial de la Infantería de Marina, era una unidad modélica y única en su género. Sus componentes, oficiales, suboficiales y cabos primeros manteníamos una preparación física envidiable  y una maestría en el agua sin parangón; con equipos antediluvianos llevábamos a cabo las mismas actividades que hoy realizan sus componentes actuales con medios ciertamente sofisticados y doy por seguro que con la misma eficacia. Añadamos a esto que nuestra preparación incluía también las técnicas paracaidistas en salto automático, de apertura manual y lanzamiento de cargas; por supuesto a la mar.

submarino peral

Submarino Peral

La mayoría de las actividades de combate eran nocturnas y para ello todas las semanas teníamos dos inmersiones nocturnas en nuestra preparación. Las prácticas con buceadores de otras marinas eran habituales, especialmente con las francesas y las norteamericanas y cabe decir que en más de una ocasión eran ellos los que venían a aprender de nosotros. Sería prolijo el relatarles detalles de esto. No lo haré pero no puedo dejar de hablarles de un ejercicio tipo de aquellos días para dar constancia de lo que era capaz  aquella gente.

Sur de Francia en 1979. Objetivo: ataque a un destructor en la rada de Toulon.

A la anochecida embarque y despegue en un avión Nord Atlas de la Marina francesa ya con equipo de buceo de combate, explosivos “ad hoc” y por supuesto el paracaídas correspondiente. Salto a la mar, natación en superficie durante unas dos horas, aproximación en inmersión durante una hora, localización y colocación de la carga en el destructor y extracción submarina tras un encuentro en inmersión con un submarino francés del tipo ” ariane”. Y ciertamente no todo eran ejercicios como lo prueba la permanente actualización hidrográfica de las playas  susceptibles de empleo en los planes de contingencia de la época. No es cuestión de hacer comparaciones, y menos aún romper la discreción debida, pero dudo mucho que lo que por aquel entonces eran cometidos específicos de los servicios de inteligencia de los ejércitos, y hoy del CIFAS y CNI, sean menos exactos en el aspecto táctico que los existentes en la actualidad.

Y recordar a los componentes de aquella unidad no puede hacerse sin mencionar a sus marineros y soldados, procedentes entonces del servicio militar obligatorio, y que eran en un alto número catalanes, vascos y gallegos toda vez que en esas regiones la práctica rara entonces del buceo era superior al de otras regiones españolas. Lejos estábamos entonces de pensar en una situación como la que se vive hoy en Cataluña. Yo me pregunto dónde estarán hoy Balcells, Montagut, Urrutia, Puigdemont ( sí ha leído Vd. bien ) y tantos otros que tanto aportaron a nuestra Patria en nuestras unidades de buceadores.arsenal

Pasearse hoy por Cartagena es para quienes ya peinan canas sumirse en una nostalgia siquiera triste. Ya no alegran sus calles tantos y tantos soldados y marineros como era habitual en aquellos días; lo que eran cuarteles del Ejército y de la Armada son hoy bonitos parques siquiera museos; los buques de guerra atracados en punta frente a la ciudad son hoy sustituidos por clubes y embarcaciones de recreo; los fuertes y castillos que protegían y rodean la ciudad viven tiempos de abandono lamentable.

Sin duda la ciudad milenaria se ha transformado y hoy se abre al turismo con gran éxito, algo que siempre es de agradecer para la economía local que de forma incongruente no puede apenas mostrar otra cosa que no sea su pasado militar pese a la reticencia de muchos. Pura contradicción.

Y volviendo a la mar y al mundo submarino o más en concreto al de la exploración arqueológica de la que hoy presume Cartagena, y muchos de sus practicantes, cómo no recordar cuando los únicos que ejercían dicha actividad eran precisamente los buceadores y buzos de la Armada pioneros en esta disciplina. Las inmersiones frente a la isla de Escombreras eran cosa habitual toda vez que era zona de muchos pecios, hundidos allí a lo largo de los siglos, en el paso que se encontraba entre dicha isla y tierra firme. Hoy ya no existe ese paso al haber sido ganado a la mar y unido a tierra por la refinería allí existente.

visita-buques-cartagenaComencé estas líneas hablando de Cartagena y la pluma me llevó por el camino de la nostalgia personal de tiempos pasados en el buceo y la mar pero no sería yo honesto si no  reflejara también que la Armada sigue presente en la ciudad con unidades y su precioso Arsenal. No se puede negar. Sucede que el matiz diferenciador que yo he percibido es que hasta no hace mucho Cartagena eran la Armada y el Ejército. Hoy ya no es así y es una bonita ciudad donde hay unidades de las FAS pero yo ya no percibo esa simbiosis que yo conocí ni siquiera respecto a su pasado. Un pasado que hasta se quiere borrar merced a la Ley de Memoria Histórica retirando placas y nombre de militares que forjaron su ser y su esencia como ciudad.

Al menos el típico “café asiático” sigue siendo magnífico. Algo es algo.

TEMPUS FUGIT

General de División (R.) Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega