Nóisrevni y derribo. (todo rop el pueblo, arap el pueblo, sin el pueblo)

list_640pxResulta desalentador ver como un edificio sólido, bien cimentado en la historia y la concordia, construido con el esfuerzo de la mayoría, se puede derrumbar simplemente con palabras, eso sí, envenenadas.

Es bien sabido que el mal se produce en un momento (un accidente, un simple corte en un dedo, un robo, una traición…), pero el bien reparador puede tardar una eternidad o no llegar nunca. Ver en lo que unos cuantos charlatanes de feria han convertido a España en los últimos años me produce tal angustia interior que me roe las entrañas. Afortunadamente mi padres ya no están aquí para volver a sufrir una pesadilla como la que les tocó vivir antes, durante y después de la guerra civil, ese asunto que ha dado de comer a numerosos directores de cine y escritores del lado “progresista” (hasta tiene gracia el epíteto, cuando los verdaderos retrógrados son ellos, resucitando fantasmas que estaban dormitando hacía tiempo).

333514Mi madre -es un ejemplo y seguro que muchos lectores recordarán con amargura el suyo propio- estuvo en una checa en Madrid, antesala del fusilamiento, con su casa de un pequeño pueblo de Extremadura confiscada por ser “propietaria” (pequeña, pero propietaria) e ir a misa. El pueblecito carecía de importancia estratégica, hasta que hacia 1931, el populacho celebró una corrida de toros, con guardias civiles en su lugar. Los hechos se pueden encontrar el Internet como “los sucesos de…”.CUB CARTELES G C E 39mm_maquetacion 1

De la sórdida celda, por el barrio de Fuencarral, la sacó -paradojas de la vida… y de la muerte- un miliciano de dos metros con papeles falsos y dos cananas cruzadas sobre el pecho, engañando a sus carceleros y agradeciendo a Charito (una joven huérfana desde los 18 años, atónita al ver que, una vez lejos del recinto, no iba rumbo al “paseíllo”) que mi abuelo -creo que era administrador de los Marqueses de Salamanca en la zona- le hubiera hecho un enorme favor a la familia de Miajadas, que así se llamaba el hombretón. Me ahorraré los periplos de mi madre hasta llegar a Melilla, pasando por Marsella, Lisboa, etc., donde tras conocer a Arias Navarro, joven y prometedor fiscal de Málaga, conoció a mi padre y se casaron. ¿Mi padre?: un militar e ingeniero que había estado destinado en la zona del Rif durante la contienda, manteniendo el extenso territorio que administraba como interventor militar a salvo de los acosos de franceses y rebeldes armados y que acabó su carrera como General de brigada de artillería. Varios años después de acabar la terrible guerra civil, Miajadas fue fusilado y de nada sirvieron las intercesiones de mis padres, me consta que intensas e incluso incómodas para terceros. Esta historia, amén de ser tan cercana, sirve para comprobar cómo las barbaridades, de uno y otro lado, fueron a veces redimidas, aunque no con éxito total en este caso, por alguien del bando contrario, realzando el valor humano y la piedad por delante de las ideologías.

Depositphotos_26696095_s-e1397412948299Las historias personales siempre son duras, desgarradoras y no llevan a parte alguna, pero para eso hemos sido dotados de voluntad, para ser capaces de olvidar y, mucho antes, de perdonar, lo que tiene un alto coste en esfuerzo e inteligencia a largo plazo del que, por lo que veo, carecen unos cuantos.

Tal parece que el siniestro péndulo de la historia, que anda algo desbocado últimamente, se ha empeñado en oscilar hacia nosotros de nuevo y ya veo su filo avanzar con fiereza sobre nuestras cabezas.

Inversión es la primera palabra que se me ha ocurrido para titular este artículo, que no puedo dejar de escribir, poseído de la rabia que produce ver cómo todo parece desmoronarse a mi alrededor.

– inversión, porque los pacíficos están ocultos y los violentos andan sueltos y sin bozal,

– inversión porque los maestros están frecuentemente amenazados por sus alumnos, que quieren exhibir sus desbocados derechos fuera de toda medida racional, agarrados a la ignorancia y la barbarie,

– inversión porque la gente sabia y con criterio (fruto del estudio, el trabajo diario y el buen hacer) calla mientras los energúmenos y mentalmente indocumentados aleccionan, debaten y sientan cátedra,

– inversión porque la sensatez está en peligro de extinción y es perseguida y denostada mientras se libera de nuevo a los dragones del odio y la ignominia, convertida ahora en estandarte ondeante a los vientos,

– inversión porque los que más aman nuestra nación están exánimes e impotentes cuando los que más la odian están a punto de hacerse con el gobierno de España, que no tardarán en reducir a cenizas.

Odian, decía, sus valores primordiales, sus costumbres, sus arraigos históricos, religiosos, culturales, sus defensores primordiales (la policía, la guardia civil, el ejército: último reducto) y encima el zorro quiere ser el jefe de las gallinas y el buenista emboscado, el jefe de la defensa; odian a sus reyes (me temo que Felipe VI, con unos principios admirables en un contexto difícilmente peor, podría llegar a ser VI de España y I de ninguna parte; su padre, rey emérito, tras una larguísima y brillante etapa, fue languideciendo sin ayuda externa); odian sus instituciones fundamentales pero están deseando formar parte de ellas; detestan el sistema pero se les cae la baba cuando lo ven a su alcance; odian… lo que anhelan. Y es que, con frecuencia, un progre quiere acabar siendo como casi todo el mundo, un conservador de lo logrado, por unos u otros medios.270px-El_coloso

Derribo -segunda parte del título- porque tienen que destruirlo todo para que todo vuelva a ser igual, pero con ellos al frente. Porque la cultura (la  verdadera, no esa maja-dería de los Goya -Grupo de Odiosos Y Antipáticos-), el esfuerzo, la bondad, el estudio, el compromiso, la perseverancia y la verdad, son barreras que hay que eliminar para instaurar en su lugar el nuevo Reino de Mordor, la oscuridad, la horterez, el cutrerío y, sencillamente, la maldad tornada en valor en auge.

La llamada derecha está noqueada; el centro, cual justicia desorientada, sujeta en alto una veleta; la izquierda tradicional busca una lancha de salvamento; y la extrema izquierda, de la mano de anarquistas, vagos y maleantes, repta hacia el timón del barco, rumbo a las restingas más próximas, para, si la maniobra le sale bien, poder ser la tabla de salvación, tras el genocidio moral de la mayor parte de los pasajeros. Vuelven así los nuevos Dantón, Marat y Robespierre a guillotinar a todo aquel que defienda los principios en los que se funda la España que se fue moldeando desde antes de Cristo, con sus luces y sus sombras, pero avanzando en la dirección de la concordia y el esfuerzo convergente. Todo aquel que haya leído algo de historia sabe cómo acabaron, tras su pírrico esplendor. En 1967 –es un dato, no una opinión- éramos el país del mundo con estadísticas con menos índice de criminalidad, llegamos a ser la novena potencia económica y parecía que, por fin íbamos a recuperar el desfase debido a la herida, creía que cicatrizada, de la guerra civil, ¡pero no!; había mucha bilis almacenada en unos cuantos y ahora están exultantes por poder manifestar sin límite alguno todo su odio, su rencor y su afán destructivo hacia un horizonte neblinoso y aterrador.

camaleon-con-el-color-de-la-hojaMientras tanto oigo decir a algunos oportunistas y conocidos camaleónicos, ya con amigos en Podemos, que ahí hay también muy buena gente y que conoce a algunos concejales muy simpáticos y normales. Semper adaptabilis, decía mi suegro, un Señor como la copa de una Sequoia, ya fallecido, pero iba en otro sentido, concretamente en el día a día de los confinados en los campos de exterminio nazis. Qué triste es constatar una y otra vez cómo los patrones de la cobardía y el pragmatismo inmoral vuelven a salir del inframundo cuando el ambiente se torna favorable a ello.

Sí, me temo que, aunque la inmensa mayoría de los españoles gozan internamente de una excelente salud moral e ideológica, están -estamos-como drogados e indolentes. No corren buenos tiempos para la pintura clásica, donde un paisaje inspira paz y belleza, un mar embravecido asombro y respeto y un cielo despejado conforma una lanzadera espiritual hacia las grandes preguntas. Ahora se nos quiere imponer un lienzo salpicado de borrones, salpicaduras y si se empeñan, hasta algún que otro esputo. Diga usted que ve un ciprés y vocearán que es un facha y un fascista, diga que ve una boñiga seca y alabarán su originalidad rompedora, porque, incluso en el arte, hay ideología de derechas y de izquierdas.

Invertir todos los valores y destruir, al paso, lo mejor de nuestra nación, espléndida receta para dividir, fragmentar y convertir en un erial a España. Y después a gobernar sobre el barro resultante.

No soy militar y tal vez durante mi vida adulta, tras la desconcertante juventud, me haya invadido con frecuencia un halo de arrepentimiento, pues siempre he sentido, más que pensado, que pocas profesiones -tal vez las de la enseñanza- pueden aportar más a una nación que éstas, ya que uno da lo mejor de sí mismo en beneficio de su patria, sea para defenderla cuando fuere menester o para forjar ciudadanos que honren y sean a su vez honrados por el grandioso -a pesar de los ataques internos- territorio que constituye nuestra Nación, con una variedad de costumbres, paisajes y culturas como pocas en el mundo (y lo dice un buen amigo, conocedor de muchos países sobre dos ruedas). La profesión de militar no sólo es sacrificada sino que en tiempos de paz -Dios quiera que indefinida- es, como Santa Bárbara, relegada a sus cuarteles de invierno y estos son alejados, al olvido de una sociedad indolente y desagradecida, como ocurre con creciente frecuencia en la enseñanza, donde, últimamente, si un profesor encuentra una docena de alumnos con interés, ya puede considerarlos un tesoro.520El20general20director20toma20el20juramento

No  es este un artículo optimista, pues lo que percibo en el día a día, en los medios de comunicación y en las vacuas tertulias de la tele, no apuntan a nada bueno. Por ello, para mayor claridad de mi exposición, recomiendo al lector interesado repasar un excelente artículo de mi buen amigo el General Chicharro en su blog “Proa al Viento”, del 26 de octubre pasado, titulado  “Fundación”, que podría muy bien, curiosamente, constituir una primera parte introductoria de éste.

Concluyo con una frase de mi padre, siempre sabio y ocurrente, que explica el por qué nadie aprende de la experiencia ajena: “no me des consejos, que sé equivocarme yo solo”.

Miguel Ramírez Sánchez-Rubio