MELILLA, CEUTA Y OTROS TERRITORIOS ESPAÑOLES EN EL NORTE DE ÁFRICA

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Melilla con el Monte Gurugú al fondo

Acabo de regresar de Melilla, donde he asistido, invitado por el Coronel Jefe del Tercio Gran Capitán 1º de La Legión a una parada legionaria. Esa sublime conjunción de ética y estética cuyo ritual la Legión ha exportado al conjunto de las Fuerzas Armadas Españolas. También he tenido la oportunidad de reflexionar en voz alta acerca de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en el año en el que conmemoramos el quinto centenario de su muerte y cuya vida se desarrolla precisamente a caballo de la conquista española de Melilla en 1497. Otro día volveré sobre estos asuntos, pero hoy, quisiera compartir con Vds. mis impresiones y reflexiones sobre Melilla, su indudable españolidad, su riqueza multicultural, extendiendo estas pinceladas al resto de territorios españoles vinculados al norte de Africa.

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Valla fronteriza de Melilla

Lo primero que le llama a uno la atención, cuando se aproxima en avión a la ciudad, orbitando sobre el espacio aéreo marroquí, es la inmensa mole del Monte Gurugú, situado a escasos kilómetros de la frontera y cuyo nombre aparece persistentemente asociado en la memoria popular a trágicos sucesos como el Barranco del Lobo o la retirada de Annual. De sus laderas han partido todas las agresiones sobre la ciudad española. Hoy su retorcida orografía da cobijo a los centenares de personas muchos de ellos apátridas venidos de lejanos países, algunos más allá del inmenso e inhóspito Desierto del Sahara que en el colmo de su desesperación buscan un futuro mejor. Ya enfilando el aeropuerto y con el tren de aterrizaje fuera, las ventanillas del avión te ofrecen la visión del inconfundible trazado de la frontera materializado por una doble valla.

Da la impresión de que Melilla está ligada a malos recuerdos y situaciones difíciles. Sin embargo, apenas desciende uno del avión te recibe una ciudad moderna, dinámica, bulliciosa, diferente. Una ciudad en la que te cruzas por parques y calles con gentes de diferentes culturas, indumentarias o costumbres. En realidad, como sucede en cualquier ciudad española, y aún europea. Pero en Melilla, la diversidad tiene otra explicación y otras derivadas. Lo cierto es que la propia población ha encontrado fórmulas de consenso que van más allá de la mera coexistencia sin llegar a la total integración.

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CEUTA. Al fondo Marruecos.

Reflexionando sobre estas cosas, sobre el futuro de la ciudad autónoma, por las renovadas calles de la ciudad, por el Fuerte de Victoria Grande, reciente mente rehabilitado y abierto al público. Por los soberbios baluartes, pasadizos y callejones de Melilla la Vieja, “el pueblo”, la ciudadela que materializó la presencia española en aquella costa durante más de 360, años hasta que, como consecuencia del Tratado de Límites de 1861, suscrito entre la Reina Isabel II y el Sultan de Marruecos, se ampliaron los de la ciudad de Melilla – y también de Ceuta- hasta sus demarcaciones actuales. 13 km2 Melilla y algo más Ceuta. Hoy sus cuidadas playas, sugerentes parques y jardines, avenidas cuajadas de edificios modernistas en cuyos bajos menudean conocidas franquicias confieren a la ciudad un aire cosmopolita con una notable influencia africana y española que cristalizan en ese movimiento musical denominado “Andalusí”.

Pero no nos engañemos, todo esto se sustenta en un equilibrio un tanto inestable determinado por la propia dinámica de la población y los poderes públicos, y facticos y la política exterior, que determinarán su devenir a medio y largo plazo. Melilla, como Ceuta, son ciudades españolas, españolísimas. Piensen vds que ya era española quince años antes de que lo fuera Navarra. Ceuta lo es a partir de 1580, como herencia portuguesa. Por eso habrán notado que el título de esta entrada es “Melilla y Ceuta” y no al revés. Es el reflejo de la inveterada costumbre militar: “la antigüedad es un grado”, por más que el autor de estas reflexiones sea “caballa” y a mucha honra.

Sin olvidarnos de otros territorios españoles en el norte de Africa, que por no extenderme les resumo en este cuadro:

Denominación

Constitución y situación

Pertenencia a España

Peñon de Vélez de la Gomera Un islote de poco más de 2 hrs, actualmente unido a la costa por una lengua de tierra que constituye la frontera. Conquistado en 1505 por Pedro Navarro. Perdido en 1522 y recuperado definitivamente en 1564  velez-gomera--644x362
Islas de Alhucemas Conjunto de tres Islas (Alhucemas, Tierra y Mar) en la Bahía de Alhucemas Cedida a España en 1560 por el Sultan Muley Abdalá. Llegó a albergar 350 habitantes  24
Islas Chafarinas Isabel II, Rey Francisco y Congreso Archipiélago a 2 millas de la costa marroquí (Cabo de agua) y a 25 de Melilla. Solo Isabel II esta habitada Ocupación en 1498, aceptada por Marruecos desde 1861. Llegó a albergar a más de 1.000 habitantes  chafarinas-5
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Territorios españoles en el Norte de África

Como es bien sabido, su población actual se reduce a los destacamentos militares, (La Legión y Regulares) y una estación científica en la Isla Isabel II, en las Chafarinas. Pero hubo un pasado no muy remoto que albergaban población, mayoritariamente pescadores y pequeños comerciantes, con parroquia, escuela y numerosos servicios. No quisiera dejar de mencionar en este punto, el Islote de Perejil, que fue causa de una intervención militar en Julio de 2002, para recuperar el statu quo de la isla, que había sido alterado por Marruecos. Tampoco la Isla de Alborán, conquistada por la Armada Española en 1510 manteniendo en la actualidad un destacamento de Infantería de Marina. No cabe duda que una repoblación de estos territorios, apoyada por la riqueza piscícola de sus aguas y fondos marinos, el comercio y, – por qué no- el turismo, hubiera ayudado a paliar la difícil situación de paro laboral que acucia la ciudades de Melilla y Ceuta.

Pues bien. Como antes mencionaba la dinámica de la población, por los diferentes índices de natalidad entre las distintas comunidades llevarán a medio plazo a un desequilibrio evidente. Desequilibrio poblacional incrementado por el económico. No es representativa la inversión privada española en estas ciudades mientras que cada vez es más notoria la adquisición de propiedades por inversores del otro lado de la frontera.

El ordenamiento legal, tampoco es que ayude mucho. Si Vds. releen la Constitución Española (1978) apenas un par de referencias en su articulado mencionan Melilla y Ceuta, tan solo para referirse al número de senadores y diputados que representan a ambas ciudades; y a la posibilidad de convertirse en Ciudades Autónomas – situación a la que ambas accedieron en el año 1995 – con un estatuto que las eleva del rango de simples municipios pero sin equipararlas al resto de Comunidades Autonómicas. Sin embargo, no encontrarán en el texto de sus respectivos Estatutos de Autonomía ninguna referencia al resto de los territorios españoles a los que me he referido con anterioridad. Todos ellos, salvo la Isla de Alborán, que pertenece al municipio de Almería, quedan como en un “limbo legal”

No queda pues sino la presencia militar para afianzar su españolidad, principalmente mediante la disuasión que su presencia ejerce. Lo contrario podría dar lugar a un nuevo episodio tipo “Perejil” que en su momento y con una política enérgica y el apoyo de nuestros socios europeos y atlantistas, fue felizmente recuperado por una mínima fuerza de operaciones especiales sin tener que lamentar baja alguna.

En términos militares estos territorios constituyen una suerte de línea de vigilancia y seguridad de las Ciudades Autónomas, a la vez que éstas se constituyen en la avanzadilla de la soberanía nacional, allende la península, contribuyendo a solidificar la presencia española en un punto tan estratégico como el Estrecho de Gibraltar.

Cierto es que la situación geográfica de ambas ciudades es bien diferente. Ceuta separada apenas 14 millas de la península, es fácilmente integrable en el la defensa próxima del estrecho. Pero Melilla está mucho más lejos. Dispone de Aeropuerto, sí, pero es fácilmente neutralizable y, en cualquier caso la aproximación de cualquier plataforma de ala fija, ha de sobrevolar territorio marroquí. También tiene puerto, pero con la singularidad de que su bocana es compartida, los diques de poniente son españoles, pero los de levante (Beni Enzar) son marroquíes. Cada uno con su propia autoridad portuaria.

Un recorrido por la historia española de ambas ciudades, particularmente Melilla, muestra cómo ante las crisis y agresiones que han soportado, la ayuda de la península siempre llega tarde, depende de muchos factores no siempre controlables, como la meteorología. La prevención es necesaria. La anticipación siempre es recomendable. Pero el conocimiento detallado de la situación internacional, los desequilibrios de poder en la región y los flujos migratorios es imprescindible. No es extraño pues que en términos estratégicos, los intereses de España vayan mucho más allá de la soberanía de sus posesiones en la costa africana y se extienda al sur del Sahara, hasta el Sahel que constituye nuestra frontera avanzada ¿Cómo si no se explica la presencia de unidades militares españolas en Congo, Mali, o en la República Centroafricana?

B123Pero volviendo sobre las reflexiones que iniciaban este relato, lo cierto es que superando realidades sociales o demográficas o la ambigüedad de la organización del territorio, Melilla y Ceuta, y el resto de las posesiones españolas en el norte de Africa lo seguirán siendo, mientras los españoles así lo quieran y lo demuestren. Y mientras los españoles de aquellas ciudades, crean, comprendan y apoyen a los legionarios, regulares y el resto de las Unidades allí establecidas, como decía la protagonista de una famosa película: “porque defienden el muro”.

Adolfo Coloma Contreras

General de Brigada (R) del Ejército

21 Mayo 2015