Los errores de una viñeta

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Imagen referida “EL ROTO”

En la viñeta de El Roto del diario el País correspondiente al día 12 de Julio, aparece la caricatura que quiere representar a un militar con uniforme de gala, de mirada  entre fanática y robotizada, que parece lamentarse con la siguiente frase: “los jóvenes de hoy carecen de ideales por los que matar”.

Aunque el uniforme que viste el personaje caricaturizado no se parezca al español, no hay duda de que la viñeta se refiere a un ejército en general; al menos la mayor parte de los que puedan leerla no apreciarán este matiz; por otra parte, los valores de los ejércitos son similares en todos los países del  mundo.

El Roto es sin duda un artista, un artista acreditado; pero los artistas, como todos los humanos yerran, y a mi modo de ver con  esta viñeta, El Roto ha  errado tres veces; es lo que tienen las viñetas, que si bien en una imagen o en una frase se pueden concentrar los  aciertos, también puede ocurrir lo contrario.

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Jura de Bandera en Cáceres

Reconozco que tiene que ser muy difícil, encontrar diariamente un motivo de sátira y ser capaz de plasmarla en un dibujo somero. Reconozco que aún es más difícil, que esa sátira conecte con una parte importante de los lectores de un periódico de gran tirada; no voy a olvidar tampoco, que la mayor parte de los aspectos de la vida, pueden ser objeto de una sátira inteligente; ni que a veces, obligado por las circunstancias de la  sequedad de ideas, la sátira no satirice nada; ni que detrás de ella, más que el intento de señalar un defecto social, a veces lo que hay es un  oscuro resentimiento de juventud o tal vez una frustración personal. No quisiera tampoco  hacer notar, como ocurre en  este caso, que gracias a los satirizados se pueda estar escribiendo la viñeta. Sólo quiero señalar los tres errores de bulto que desde mi punto de vista ha cometido el viñetista.

En primer lugar, para matar no se necesitan ideales, se mata por dinero, por envidia, por celos, por venganza, por codicia, por soberbia, o por cualquiera otras de las miserias inherentes a la naturaleza humana. Se necesita solo, que los frenos morales y legales que las convicciones y la civilización han impuesto a los hombres, hayan desaparecido.

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Joven Soldado español

En segundo lugar, es falso que los jóvenes de hoy día carezcan de ideales para matar. Hoy, por desgracia, existen miles de jóvenes dispuestos a matar por sus ideales, aunque estos ideales sean perversos. Y lo demuestran a diario matando en París, en Bruselas, en Boston, en Siria, en Irak, en Madrid, en Niza o en cualquier otra parte del mundo donde, según ellos, anide Satán. Y el número de esos jóvenes pertenecientes a diferentes clases sociales y a diferentes países, no parece que disminuya; y haríamos bien en preguntarnos cómo es posible, que eso ideales perversos, se infiltren en las mentes de esos miles de jóvenes, que por otro lado no son  una parte marginal de la sociedad; tal vez sea, porque como ocurre en la física,  cuando un alma está vacía de verdaderos valores, ese vacío tiende a llenarse con cualquier cosa.

El tercer error es atribuir a la actividad militar, la acción de matar; ni siquiera en el marco satírico de una viñeta me parece admisible. En nuestro Juramento a la Bandera, acto que simboliza con el gesto de un beso, el conjunto de los ideales que mueven a los soldados españoles, estos juran o prometen por su conciencia y honor…… derramar si es preciso hasta la última gota de nuestra sangre. Ni una  palabra, ni una sugerencia, ni nada interpretable con un doble sentido, puede hacer pensar que entre esos ideales, figure la idea de matar. En ese juramento lo que sí está por el contrario implícito, y está en la mente de todos, es que lo de derramar si es preciso hasta la última gota de nuestra  sangre, no se reduce al acto heroico de hacerlo literalmente, sino también a la de entregar hasta la última gota de  nuestra dedicación en el cumplimiento del deber. Tal vez el que no ha Jurado Bandera, o lo ha hecho desde la rutina o la reserva mental, desconoce que la Jura es un acto de entrega en cuerpo y alma a  la nación española, y representa el mayor gesto de generosidad del que es capaz una persona: estar dispuestos a entregar su vida, en paz o en guerra por los demás.

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“La Patrulla” de Ferrer Dalmau

Lo que necesitan los ejércitos no son jóvenes dispuestos a matar. Lo que necesitan los ejércitos son hombres dispuestos a luchar hasta morir si es preciso, en defensa, en nuestro caso, de la nación española. Y esos fines se pueden conseguir con nuestro quehacer diario, con nuestra entrega sin límites, con la sola presencia de una institución armada fuerte, preparada para la guerra, disciplinada y por tanto creíble;  es lo que se  llama disuasión, que se consigue sin disparar un tiro y que por otra  parte ocupa la mayor parte de la actividad de los ejércitos; y cuando se llegue al combate, lo que se necesitan son jóvenes cuyos ideales les impulsen, no sólo a superar el instinto de conservación, sino también a no emplear más fuerza que la necesaria; a que el empleo de la misma se haga según las leyes de la guerra; a que recojan y cuiden a los heridos adversarios; a que traten a los posibles prisioneros con humanidad; a que respeten los derechos humanos de la población civil; a que sean capaces de contener sus instintos más bajos en circunstancias de tensión extrema; y a que estén dispuestos a hacer todo esto y mucho más, poniendo su vida en juego. Valores que se compadecen bien poco, con los que sugiere la caricatura.

No se trata de aquello que dijo el ministro de defensa Bono, que él prefería morir antes que matar; lo cual es admirable a nivel individual, pero que no parece muy propio en boca de un ministro de defensa, pues esa idea puede sugerir que los ejércitos estén en la disyuntiva entre rendirse o dejarse matar. Aunque no se porque me malicio, que incluso a nivel individual, salvo aquellos que son llamados a los altares, serían muy pocos los que puestos en riesgo de sus vidas, se inmolaran mansamente. Aunque no me cabe tampoco duda, que el ministro que pronunció esas palabras, dado su comportamiento en otras facetas de su vida, alcance también en este caso, el grado de excelencia necesario para sacrificarse.

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Nuestro jóvenes soldados saben muy bien cuales son sus ideales

Se trata, en definitiva, de que lo que define al militar, lo que hace singular su profesión, es la entrega potencial de nuestras vidas en defensa de los intereses superiores de la Patria. Si, he dicho bien; de la Patria.

El ironizar sobre la misión de los ejércitos y sus valores, puede resultar rentable para aquel que tenga que buscar diariamente una idea; de hecho la milicia, por su  especificidad, ha sido y seguirá siendo, una fuente inagotable de sátiras. En la mayoría de los casos, la sátira y los sarcasmos, son sin duda, además de divertidos, inocuos. Pero en este caso, la viñeta pone al mismo nivel al “soldado del DAESH”, cuyos ideales le impulsan a matar, que al soldado de un ejército regular, cuyos ideales le impulsan a defender la libertad y la justicia; y esto, en unos tiempos en los que a nivel global se libra una lucha de valores, no resulta ya, ni tan divertido, ni tan inocuo.

Juan Miguel Mateo Castañeyra, General  de División (R)