Lo que manda el Mando

ordenanzas“El cabo como jefe más inmediato del soldado se hará querer y respetar de él, no le disimulará jamás las faltas de subordinación. Infundirá en los de su escuadra amor al oficio, mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones. Será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera y será medido en sus palabras aún cuando reprenda”.

En las centenarias Reales Ordenanzas de S.M. El Rey Carlos III encontramos este Artículo 5º “del cabo” que fue la base fundamental en la que los Oficiales de mi generación nos apoyamos a la hora de ejercer el Mando Militar a lo largo de nuestra larga trayectoria profesional y en todos los niveles de responsabilidad que cada uno alcanzó.

La importancia del fondo de este artículo para la acción del Mando hizo que se mantuviera en las RR.OO de 1978, casi literalmente, sin embargo en las RR.OO vigentes de 2009, aunque se asoma en su artículo 53 dentro del estilo de mando, ya no se expresa de igual forma y apunta a la intromisión ajena en algo tan específico como es el Mando Militar.

recreacic3b3n-de-la-gesta-de-terreroResalto la peculiaridad de Mando Militar ya que, en general, el mando es un atributo del poder que implica la capacidad de imponer las decisiones de quien lo ejerce sobre quienes deben obedecer. Ahora bien, cuando esta capacidad lleva siempre consigo en el horizonte que las órdenes puedan exigir la máxima entrega a sus subordinados, las característica de ese Mando ha de tener unas cualidades específicas e insustituibles en razón de su función.

Por el contrario, es conocido que en otros ámbitos de autoridad los mandatos, incluso las leyes, no siempre se cumplen y su incumplimiento puede ser, o no, corregido según la coyuntura o lo políticamente correcto del momento. No debe ocurrir así con las órdenes del Mando Militar, precisamente porque, aún en las más simples actuaciones administrativas, siempre tiene que estar presente la perspectiva de tener que hacerlo en combate, donde no se contempla siquiera la duda de desobedecer.

Es por ello que para cumplir la Misión asignada a las Fuerzas Armadas por las leyes, la relación entre Mando Militar y sus subordinados debe estar sustentada en sus valores y virtudes militares, que si bien no son exclusivos, los soldados las deben manifestar en el más alto grado, tanto al ordenar, como al obedecer.

De ahí la facilidad, pero también la complejidad y el compromiso, que encierra el Mando para todo Jefe Militar, cuyos subordinados tienen grabado en sus mentes y corazones que “Su más principal hazaña es obedecer”, pero también que “Todo lo sufren en cualquier asalto, sólo no sufren que les hablen alto”.

Quien no tenga la experiencia necesaria de Mando Militar, difícilmente puede comprender esta realidad, que no entiende de sustituciones ni soluciones mixtas o intermedias, a la hora de impartir órdenes.

ministerio-defensaLa llegada del Ministerio de Defensa, dentro del nuevo sistema democrático en que ya se encontraba España, fue acogida muy positivamente por la inmensa mayoría de los militares. Se suponía que le corresponderían las funciones de desarrollar una política de Defensa en todos los aspectos, preparar el adecuado Presupuesto conjunto, lograr su aprobación para cumplir con eficacia las misiones que el Gobierno asignara a las Fuerzas Armadas….etc.

Sin embargo, de forma casi inmediata, su principal preocupación fue ejercer el Mando Militar de los Ejércitos, de hecho se le consideraba el cuarto Cuartel General de los mismos y en el que, con el tiempo, se adquirirían mayores méritos que en puestos operativos de la Fuerza y del Apoyo a la Fuerza.975

Por supuesto que se mantiene la cadena de Mando designada por el Gobierno de turno, estando ligada a la política de tal forma que, casi siempre, los Jefes de Estado Mayor de los Ejércitos cambian, no solo con el Gabinete, sino cuando hay relevo del Ministro del Ramo. Ello supone que el Ministerio, además del poder político que le corresponde, se esfuerza en mantener el Mando Militar, aún habiéndose demostrado que casi nunca ha sido bueno, pese a contar con la ventaja que supone la Disciplina militar de los subordinados: “Nunca bien definida ni comprendida. que reviste su verdadero valor cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando”.

Pienso que la política y sus actores, por su carácter cortoplacista y de interés partidista, se alejan mucho del Espíritu del Mando Militar contenido en el artículo 5º de Cabo y de las cualidades que debe poseer quien lo haya ejercido a lo largo de toda una vida de entrega a la milicia vivida como una “Religión de hombres honrados”.

actoEn ella, “Las virtudes del que ejerce el Mando, escuela son de los que obedecen” (según reza una antigua sentencia del Ejército español). Por tal motivo todo Jefe Militar debe: “Hacerse querer y respetar en el superior y hacerse querer y respetar en el subordinado, con lealtad sin límites y solicitud en la obediencia, esa es la regla de los caballeros, esa es la regla de los guerreros”.

El cumplimiento de estas virtudes por el Mando, exige el sacrificio de los intereses personales a favor de las demandas,reglas, reglamentos, órdenes y procedimientos militares para el bien de los subordinados. Creo, con toda sinceridad, lo difícil, por no decir imposible,que este tipo de Mando lo pueda ejercer nadie que no lo haya practicado en todos los niveles que ofrece y permite la estructura jerárquica de los Ejércitos.almogavares

Pero por encima de todo, el ejercicio del Mando es el servicio de mayor importancia que habrá de asumir todo Jefe Militar. En él, tendrá que tomar decisiones en las que por encima de todo estará la Misión y el máximo respeto a los subordinados que deben cumplirlas.

Por ello, ese espíritu de servicio por el que todo Mando se debe guiar, queda resumido en el siguiente axioma:
“Quien no manda para servir, no sirve para mandar”

Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)