La atracción de la muerte

victor barrio

Victor Barrio

Desafortunadamente el pasado día 29 de julio, Víctor Barrio, torero segoviano de 29 años, falleció en la plaza de toros de Teruel a causa de una brutal cornada en el pecho que le infirió el tercer toro de la tarde. Este hecho, que ha levantado una enorme polémica sobre el mundo de los toros, me ha llevado a reflexionar sobre la atracción que la muerte tiene sobre el ser humano en general, pero muy especialmente sobre los que habitamos en esta piel de toro.

A ver, si hablamos de toros, pregunte Vd. sobre los toreros más conocidos y pronto observará que la respuesta más común nos recordará a Manolete y a Paquirri, ambos muertos o caídos en “acción”. Al aficionado en general apenas le interesan las faenas que no impliquen el riesgo de la cornada, es decir la lucha con la muerte, y si después  pregunta por los toreros vivos más populares verá como le citan a José Tomás o tal vez a Padilla. Y ello porque al margen del arte que despliegan con la muleta, es el “heroico” desprecio que muestran por la vida, o sea el coqueteo con la muerte, lo que atrae la atención del espectador celtibérico.

numancia

Numancia

sagunto

Sagunto

En otro ámbito como, por ejemplo, en el de la historia patria, encontramos ejemplos que apoyan mi argumento; así, si nos remontamos a 2.000 años atrás pocos acontecimientos tienen tanta fuerza como las heroicas defensas de Numancia o Sagunto donde, en lucha contra romanos o cartagineses, el mayor orgullo de los celtibéricos fue sin duda – por extraño que parezca – la muerte de todos sus habitantes. No pregunten al vulgo por otros hechos históricos de la época porque el español medio no va a saber responderle.

Y si nos referimos al ámbito naval haga Vd. la prueba de preguntar sobre aquellos hechos navales donde la victoria de la Armada española sea un hecho histórico relevante. Ya le anticipo que salvo en el caso de Lepanto pocas respuestas va a tener y ello a pesar de que es difícil pensar que se pueda haber  sostenido  un imperio en América y Asia sin la eficaz acción de una Armada como la española. Es evidente que hubo muchas victorias en 400 años, pero en la memoria histórica de nuestro pueblo perduran sobre cualquiera de ellas, y, además curiosamente con gran orgullo, acciones trágicas como las de Trafalgar o Santiago de Cuba, que, dicho sea de paso, fueron auténticos desastres.

trafalgar

Trafalgar

Nada parecido a lo que uno puede encontrar en otras culturas como, por ejemplo, en la británica, donde cualquier signo de derrota es borrado. Así, la descomunal derrota y desastre de Vernon, en Cartagena de Indias, no existe en la historia de la “Royal Navy”. Con motivo de una visita de agregados navales al museo naval me llamó la atención  que, cuando el guía español nos mostraba un cuadro donde se ve a Blas de Lezo derrotando y capturando una fragata inglesa, un Capitán de Navío inglés intervino y nos dijo que la fragata “Stanhope”( la del cuadro)  no había existido nunca en la lista de buques de la Armada inglesa.

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El Alcázar de Toledo

Y si nos trasladamos a épocas más recientes, por ejemplo, a la guerra civil del 36/39, verá que entre los afines al bando nacional pocos le hablarán de la batalla de Brunete o del Ebro sino más bien de la heroica defensa del Alcázar de Toledo, mientras que en el bando republicano pocos le hablarán o sabrán de la batalla de Guadalajara o de Teruel pero todos se enorgullecen de la defensa de Madrid, del famoso “no pasarán”. Siempre, en todos los casos, la muerte como final de la lucha y no de la victoria.

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Carga del Rgto. Alcántara

Otro ejemplo: hace ya tres años que el Gobierno concedió la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento de cazadores de caballería Alcántara por su heroica actuación, hace 90 años, en la protección de nuestras tropas tras el desmoronamiento de las posiciones en Annual. Heroica acción donde las haya. Llama la atención, sin embargo, que un Regimiento, que tiene un  glorioso historial de victorias y brillantes intervenciones, pase fundamentalmente a la historia por la que fue su mayor derrota. De nuevo la gloria en la muerte que no en la victoria.

Por otro lado si repasamos las letras de  nuestros himnos o canciones patrióticas encontramos en todas ellas alusiones continuas a la muerte y a su símbolo; algo que ya les anticipo es difícil encontrar en los similares de otras naciones salvo en las de los países hispanoamericanos donde se intuyen las influencias propias.

Se queda uno atónito cuando oye cantar a los infantes de marina con orgullo que ”morir por ella (la patria) es nuestra obligación” o que ”por la patria es deber del español la sangre derramar“. ¡Caramba! Siempre canté este himno a grito pelado pero he de confesar que en mi fuero interno pensaba que realmente mi obligación – llegado el caso – era luchar con valentía, honor y vencer; pero de ahí a que mi obligación fuera el morir, pues he de decir que es algo confuso. Oiga, si la muerte llega, pues, mala suerte, pero de ahí a que se tenga que morir uno por obligación pues me parece que no; una cosa es estar dispuesto a dar la vida por un ideal y otra por obligación.

No sigo pero repase Vd. las letras de nuestros himnos militares y verá la continua alusión a la muerte y al deseo del soldado español de alcanzarla. Si es con gloria, claro está. Les aseguro que es una peculiaridad de nuestro carácter que difícilmente encontrará en canciones inglesas, francesas o americanas.

No parece lógico, pero es un hecho que el celtíbero tiene un sentido trágico de la vida, algo que llama poderosamente la atención del foráneo, tal como la de aquél agregado militar británico que un día quiso saber la razón de tanta alusión a la muerte en nuestros himnos y actos militares.

lozoya

Lozoya

Sin duda hoy escribo influenciado por el entorno en el que me encuentro, en las tierras del valle del Lozoya, donde abundan restos de asentamientos humanos prehistóricos, de los antiguos pobladores ibéricos fascinados ya por el más allá desde entonces según se deduce de lo encontrado…

General de División de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R.)