Humanismo y Fuerzas Armadas

6454717401_a5e4e60ba0Es muy posible que le extrañe el contenido de este artículo, pero ello es porque, como les ocurre a muchos españoles, se desconoce lo que son nuestras Fuerzas Armadas.

También se preguntará que tiene que ver el humanismo con las Fuerzas Armadas y a ello quiero responderle sin esperar. Los miembros de las Fuerzas Armadas juran dar su vida “hasta la última gota de su sangre” en el cumplimiento de las misiones que se les confían. Esto le parecerá algo simbólico o virtual, pero se equivoca. Es algo real y sucede. Ahora recordará que entre sus miembros hay quien muere, incluso, en las misiones llamadas de paz, o víctimas del terrorismo.

¿Conoce alguna profesión que haga tal juramento? El humanismo siempre se ha interesado por la vida de las personas, especialmente cuando la pierden en servicio a los demás. Si el compromiso, el comprometerse, es la expresión esencial del humanismo entregar la propia vida es la sublimación de ese compromiso.

156_0004Si nunca ha tenido contacto con miembros de las Fuerzas Armadas le sugiero que lo busque y que conozca, por ejemplo, a un oficial superior. Encontrará a personas formadas, preparadas para ejercer su profesión, con varios cursos de especialización además de su carrera, con dominio de idiomas, con experiencia en misiones internacionales, que saben mandar y dirigir a otras personas, que tienen virtudes poco frecuentes en nuestra sociedad actual como la responsabilidad, el respeto, la austeridad de vida, el compañerismo, la solidaridad, el amor a España y a su bandera y la capacidad de sacrificio, entre otras. Estos hombres se retiran y pasan a la reserva en plena madurez y constituye un auténtico despilfarro para nuestro país que no puedan aprovecharse sus capacidades en la vida civil. No ocurre así en otros países. ¿Y se ha preguntado por qué un Juez, un Fiscal o un Profesor Universitario pueden ser nombrados para ejercer un cargo público y luego volver a su carrera, y no ocurre lo mismo con los militares?

El comportamiento de las Fuerzas Armadas en la transición política española fue ejemplar, sin que ello se vea empañado por acontecimientos puntuales. La aceptación de la autoridad política civil, sea del partido político que sea, es prueba de madurez y modernidad y al mismo tiempo de disciplina. Está por hacer el homenaje nacional que merece tal comportamiento.

Ahora nuestras Fuerzas Armadas son profesionales, pero ello no evita recordar que cuando no lo eran, además de sus misiones esenciales, cumplieron una importantísima de alfabetización. Muchos españoles han aprendido a leer y a escribir haciendo la “mili”.mili

La misión tradicional de las Fuerzas Armadas de defender nuestro país de las agresiones exteriores, ha sido trascendida por las misiones de paz y seguridad en el seno de organizaciones supranacionales. Estas misiones les permiten, además, compartir con las Fuerzas Armadas de otros países el objetivo de llevar la paz y garantizar la seguridad a países o zonas en conflicto. Tienen la oportunidad de compararse y en tal comparación siempre las nuestra han salido beneficiadas.

Tanto en las misiones de paz, como ante cualquier desastre natural, las Fuerzas Armadas son las mejores, más rápidas y más eficaces en la prestación de ayuda humanitaria.

Sí, nuestras Fuerzas Armadas merecen el reconocimiento de los ciudadanos y que se superen y olviden las campañas mediáticas de desprestigio a que se vieron y todavía se ven sometidas. En ese reconocimiento debe incluirse la necesidad de dotaciones suficientes en personal y material para cumplir sus misiones. Pero por encima de todo es preciso transmitir a los ciudadanos que un país no es respetado si no tiene unas Fuerzas Armadas respetables.

576_1373623795servirhastamorirEn nuestro mundo, y en España, azotado por la crisis económica, social y moral, sin cohesión en torno a valores básicos, sin apenas sociedad civil, en donde se constata la insuficiencia de las formas políticas, sometida a tendencias disgregadoras, y sin instituciones públicas irreprochables, las Fuerzas Armadas aparecen como un reducto de seguridad, confianza, estabilidad y permanencia.

Pedro Motas