Hidalgos sin destino y pillos por vocación

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ESPAÑA

Cada día me levanto con la sensación de que esté país no va bien.

Con la sensación de que somos una generación que hemos fallado a nuestros hijos, y a nuestros antepasados.

Una generación que en nombre de una extraña libertad, hemos abandonado los principios básicos que nos trajeron aquí, y que nos forman como nación.

Hoy, no hay sentimiento de unidad, de nación, de ser alguien, es más ni siquiera el sentimiento simple de la honradez.

La desidia, el conformismo, el “y tú más”. Se han instalado en nuestras vidas de una forma tan pegada a nosotros como nuestra misma piel.

Y aquí, NO PASA NADA. El pueblo duerme, y todos felices.

Hay reglas básicas en la propia naturaleza que nos enseñan que lo que uno quiere o desea, no siempre es la realidad, y vivir en un sueño siempre, suele tener un mal despertar.

Una clase política CORRUPTA HASTA LA MEDULA, unos por ser simplemente unos ladrones descarados, y otros por permanecer callados.

Un sistema de partidos, que su nombre mismo es perfecto reflejo de su situación. PARTIDOS, PARTIDOS UNA Y MIL VECES EN PEDAZOS.

Sin rumbo, sin valores, y sin saber hacía de verás donde dirigirse.

Todos faltando a sus principios buscando un Centro que no existe, una moderación que solo trae ceder y ceder ante los ambiciosos.

Los jóvenes viven en un mundo bucólico, de no aceptar reglas, y en el que todo y todos son buenos. Alentados por los políticos que solo dicen y obligan a decir solo lo a la vez políticamente correcto.

Hoy, no se puede hablar muchos temas con libertad, ni sacar tú bandera siquiera.

Parece que estamos en la peor Dictadura de la que tanto se habla y parece que temen. Cada día un tema pasa a ser Tabú socialmente. Y si no eres de la mayoría, eres apartado fulminantemente de la manada.

Vemos a políticos inútiles totales, incapaces de cortar por lo sano y con todo el peso de la Ley, dando una y mil vueltas a temas que no tienen ninguna discusión. Y me pregunto, si todo no está más que planeado, y solo desean hacérnoslo tragar de forma más pausada y con mayor apoyo de esta sociedad desganada y muerta, y digo apoyo, aunque la palabra exacta sería DESIDIA a todo lo que de verás nos afecta.

Hemos criado ovejas, cuando el mundo es de los lobos. Un mundo de competencia y sin piedad desde el principio de los tiempos, en el que lo que no defiendes otro se lo lleva.

Vivimos ante la ruptura de nuestra nación, como nunca antes se había planteado. Con un Gobierno timorato a tomar decisiones, y una oposición que solo desea coger el poder por los votos de la DESIDIA, del a mí no me molestes, del mientras yo tenga mi paguita no me metas en líos.

Se puede decir que Europa entera o casi entera vive en esa apatía. Tal vez cansada de tantas guerras de su historia.

Hoy a muchos militares, y a ciudadanos nos preocupa está sociedad apática, sin sentido y sin rumbo, que se acerca cada día más y más a lo que puede ser su final.

El enemigo que no queremos ver, cada día es más fuerte, y con convicciones más y más férreas. Puede ser por su incultura, o por su desesperación. Pero sin duda con hambre de ganar y vencer.

Y nosotros, somos tan solidarios. Tan buenos, tan acogedores. TAN INÚTILES.

Hoy peligros brutales como el islamismo radical nos ven como accesibles, vulnerables, fáciles como nunca de tomar.

Les llegan historias de nuestras costumbres, de nuestra falta de valores, de nuestra incapacidad para decir que esto es mío, que Europa  les parece cada día más a un paraíso esperando ser conquistado.

Ellos son movidos por algo difícil de frenar, y es la fe ciega en lo que creen. En que si mueren no pasa nada y todo será aún mejor. Mientras que aquí, tenemos ya miedo hasta de respirar.

Son locos hacia delante, sin nada que perder y mucho que ganar, mientras nosotros estamos llenos de miedo, de inseguridad.

Hoy tememos a todo, al que dirán, a lo que no está de moda. A ser el reflejo de nuestros antepasados a los que escupimos llamándoles de todo por sus acciones.

Esto no pasa en ningún sitio más que en esta España entre dos mundos. Esta España de Hidalgos sin destino y pillos de vocación.

Somos una sociedad que quiere caer bien no imponiendo sus criterios, sino cediendo ante los demás. Y los demás entendamos no son nuestros amigos. Son el enemigo que desea lo que hoy tenemos y que nos desprecia profundamente.

Este gran problema, es el que nuestros hijos y nietos van a encontrar sin duda. Es como si la vida les hubiera dado unos años de despreocupación para después darles todos los problemas de golpe. Como el que no estudia nunca y el último día quiere estudiar todo, cuando ya no hay remedio.

Un día, tal vez antes de lo que pensamos, el suelo se moverá bajo nuestros pies. Un enorme atentado múltiple, un golpe de Estado, una salida a la calle descontrolada de gente, una nube de manifestaciones fuera de control, y nada volverá a ser como antes.

Porque esto no puede, ni debe de seguir así, y necios los que no lo entiendan.

Vendrá un fuerte cambio de un lado y u otro, y si habrá ganadores y vencidos. Esperemos que ese cambio no sea en pocos años, dejarse las barbas y llevar velo, o llorar como dice la Historia,   “COMO MUJERES LO QUE NO HEMOS SABIDO DEFENDER COMO HOMBRES”.

JL MONTOYA