EVOLUCIÓN ARMADA ESPAÑOLA (1975/ 2015) (II)

Foto-1Allá por los años 70, la Armada fiel a su historia, se encontraba en pleno desarrollo de lo que se denominó “Plan General de la Armada”, en el que se plasmaban las ambiciones de este ejército para poner las bases que permitieran la modernización de la Fuerza Naval. Una Fuerza compuesta todavía por buques y medios procedentes aún de nuestra guerra civil y de la incipiente ayuda americana. Así, y como consecuencia de ese Plan, fue  posible la entrada en servicio de 5 fragatas clase “Baleares” y 4 submarinos clase “Delfin”, marcando un periodo de  construcción naval bajo licencia extranjera. Añádase a este esfuerzo – como consecuencia del convenio de cooperación EEUU-España – la incorporación de 1 portaaeronaves , 2 buques de transporte, 5 destructores clase Framm, 4 submarinos clase Guppy, 3 buques de desembarco, un transporte anfibio, 12 dragaminas y la creación del Tercio de Armada de Infantería de Marina. Todo ello dio un impulso notable a la capacidad de proyección del poder naval sobre tierra y al control del espacio marítimo.31813

Sin solución  de continuidad comenzó una segunda Fase del Programa Naval, desarrollando el Programa de Equipos y Material de las Fuerzas Armadas, construyéndose consecuentemente 4 submarinos clase “Galerna”, 6 corbetas clase “Descubierta”, 2 buques hidrógrafos, 6 patrulleros clase “ Lazaga” , 6 patrulleros clase “Barceló” y otros 10 clase “Anaga”.

En definitiva, a finales de los años 70 la Armada española contaba, merced al desarrollo de su Plan General, con 1 Portaaeronaves, entre 20 y 30 buques de escolta (destructores, fragatas y corbetas de las clases “Fletcher, ”Framm”, “Baleares”, “Audaz” “Roger de Lauria” y “Descubierta”), 5 buques de transporte/anfibios, 8 submarinos, 22 patrulleros, 12 dragaminas, un arma aérea en crecimiento y una infantería de marina de entidad “ad hoc” a la fuerza, considerable. Es decir, sin entrar a valorar aspectos cualitativos de la Fuerza se puede considerar que una Armada de entidad más del  doble que la actual y  bastante más equilibrada que ésta en sus capacidades.

Concluido el Programa Naval nació a finales de los 80 otro Plan denominado “ALTAMAR”. Un plan realista de modernización de la Fuerza Naval cuyo resultado final consistió en la entrada en servicio de 1 portaaviones, 2 buques anfibios, 6 fragatas, 6 cazaminas, 2 petroleros y 8 patrulleros. Medios que paulatinamente fueron sustituyendo a los que por edad se iban dando de baja manteniendo la entidad y capacidades de la Flota.Juan-Carlos-I-00-750

Y finalmente, ya entrado el siglo XXI se incorporaron a la Armada el BAC “Cantabria” y el BPE “Juan Carlos I” junto a los previstos buques de acción marítima tipo “Relámpago”, sin que esté muy claro todavía la serie de submarinos S80, del que se prevé la primera entrega sabe Dios cuando, así como las futuras F-110 aún en proceso final de definición.

No es difícil deducir que la minuciosa labor desarrollada por nuestra Armada ha sido ejemplar desde la perspectiva del planeamiento a medio y largo plazo de los medios a obtener. Todo ello ha sido posible a la existencia de unos planes cuya génesis hay que encontrarla en las bases que se asentaron entre los años 60 y 70 del siglo pasado, y que tuvieron su continuidad en quienes lo ampararon desde la propia Armada en los 80 y los 90, al amparo, todo hay que decirlo, de la industria naval. Industria que servía entonces a los intereses navales de la Defensa.

010NAC26LOGO1.epsEran unos planes que no sólo fijaban claro lo que había que adquirir sino que lo hacían conforme a unos plazos de tiempo y a unos presupuestos conocidos y definidos. Eran unos planes coherentes con las necesidades operativas previstas y que se escalonaban en el tiempo conforme a las prioridades.

Gracias a esos planes y a las personas que los gestaban, coordinaban  y controlaban, podemos estar hoy como estamos. Se podría decir utilizando términos populares que ”hoy vivimos de las rentas”.

Ahora, las cosas han cambiado ya que, en la actualidad, la Armada, por lo que a la adquisición de medios se refiere, parece depender más de los intereses de la industria de defensa que de las verdaderas necesidades operativas de la propia Armada.

Hoy no existen programas tal y como siempre los entendió la Armada; tan sólo una petición de necesidades de medios al Estado Mayor de la Defensa quien los consolida en una interminable lista de “Estimaciones” no concordante con ningún escenario económico definido ni respaldado por nadie. Este no es el camino emprendido con tanta profesionalidad hace ya 40 años. Cualquier comparación de los Planes y Programas de entonces con los simples deseos plasmados por el AJEMA en sus “Líneas Generales de la Armada“ sería bastante pesimista cara al futuro de nuestra Fuerza Naval. Hoy el criterio de los mandos de la Armada ha perdido casi todo el peso que tenía hace 40 años. Y ello al amparo, en parte, de la necesidad de una racionalización de esfuerzos que el conjunto de la Defensa requiere en tiempos de penuria; no dudo que esto tenga que ser así, y tal vez necesario, pero no es del todo exacta y precisa esta argumentación si se analizara esa racionalización de una forma global en el conjunto de la acción del Estado en el gasto público.Navantia 13

Decía en líneas anteriores que, hoy, la Armada española está compuesta por buques y unidades modernos como nunca tuvo. Decía, igualmente, que gracias a una colaboración estrecha con la industria naval de defensa todos estos buques son de construcción nacional y tienen un buen cartel en su capacidad de exportación. Cierto. Negarlo sería irreal. Pero dicho esto no es menos cierto que pese a las aseveraciones de que nuestra Armada es una marina equilibrada, los acontecimientos últimos derivados del continuo desguace de patrulleros, la minoración de la capacidad submarina y por último la baja del portaaviones “Príncipe de Asturias” hacen que nuestra Armada, por ahora, diste mucho de ser equilibrada en sus capacidades y en este sentido está muy lejos de la de hace apenas unos lustros.

20130207-020448-ceremonia-despedida-portaviones-principe-asturias-r11-rota-02De una parte porque la pérdida del portaaviones – lo siento, el Juan Carlos I es un gran buque pero no es un portaaviones sino un buque multipropósito  – ha supuesto la desaparición del vector aéreo que tan necesario es para una fuerza naval y  una importante minoración de la capacidad de proyección sobre tierra, de otra porque la precariedad del arma submarina  – al menos hasta la entrada en servicio del S80 – supone una merma de la capacidad de disuasión y por último la paulatina desaparición de más de 20 patrulleros en los últimos años ha supuesto la pérdida no sólo de la capacidad de influencia en el ámbito de la seguridad marítima sino también en algo tan importante como es la presencia de la Armada en el territorio marítimo español.

El desequilibrio apuntado afecta sin duda a nuestra seguridad y defensa como ha sido reconocido en más de una ocasión por responsables del ministerio de defensa – no lo digo yo -, pero vamos a detenernos ahora en el último de ellos: la desaparición de un número alto de buques menores como son los patrulleros que ejercían una presencia naval física en el territorio nacional.BB6849DF7AAD7444C125767B00442C4AT00

Pero esto quedará para el próximo artículo.

General de División (R.) de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega

15 Octubre 2015