DEL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO

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Soy consciente de que la mera mención de un asunto como el que trato hoy da lugar a interminables polémicas; y lo sé porque no es la primera vez que escribo al respecto. No obstante me lanzo a ello, otra vez, con la única finalidad de tratar un asunto que en mi opinión se afrontó en España con una frivolidad preocupante en su momento, si bien, hoy, ya seguramente superada por la realidad. Recupero para ello escritos viejos pero que a pesar de todo siguen teniendo la misma vigencia.

miliPertenezco a una generación en la que, evidentemente, por edad, los hombres tuvieron en su día que realizar el servicio militar obligatorio,”la mili”, para entendernos. Lo que era entonces una actividad natural es hoy algo ciertamente impensable para los jóvenes de hoy a quienes ni se les pasa por la cabeza que pudiera existir algo así; sin embargo, es algo relativamente cercano en el tiempo, pues tan sólo han pasado catorce años desde que desapareció, dando lugar al ejército profesional.

Vaya por delante que no voy a hacer una defensa de la conscripción obligatoria; desde muy joven siempre fui opuesto a este sistema de reclutamiento, lo que no es óbice para que reconozca virtudes o bondades del mismo. Y si estuve – y estoy – en contra es porque la realidad era, y es, que llegado el caso de cualquier intervención, la sociedad moderna, no sólo la española, no está preparada como antaño para sufrir bajas. Y contra la marea no se puede luchar.1

Tengo por fortuna un grupo de amistades forjadas en la infancia, y mantenidas hasta el día de hoy, que se encuentran lejos del mundo militar. Lo curioso es que raro es el momento en que con motivo de reuniones no se acaba hablando de la época de su servicio militar; hasta el punto de que en alguna ocasión alguien expresó el interrogante a propósito de lo que hablarían en el futuro sus hijos.

En efecto, el servicio militar obligatorio constituye un nexo de unión entre todos ellos que ocasiona conversaciones interminables con opiniones bien diferenciadas según el devenir de cada uno en su experiencia militar. Y aquí expreso algo que es cierto : aquéllos que realizaron un servicio militar duro por hacerlo en unidades donde la dureza del adiestramiento era norma común recuerdan su servicio con orgullo, si bien no es menos cierto que los que lo hicieron en otras donde las actividades eran – o así lo pensaban ellos – menos exigentes opinan de forma bien distinta.

Es evidente que cortar la vida de un joven, durante casi dos años, en los momentos en los que se iniciaba su vida profesional era una buena faena. Imposible decir otra cosa.

descargaAhora bien, yo, que he vivido casi toda mi vida militar con el servicio militar obligatorio he de decir que desde la perspectiva del sentimiento nacional no puedo olvidar que en el ejército se mezclaban hombres de todas las clases sociales y de todas las regiones de España. Algo muy positivo y que en los jóvenes de hoy se echa de menos. Andaluces, vascos, catalanes o gallegos se veían abocados a conocerse, lo que no sucede hoy. Y también era positivo para los cuadros de mando puesto que al convivir con gente procedente de toda condición eran conscientes, mucho más que ahora, de las circunstancias y penurias de nuestra sociedad. ¡Cómo no acordarse de las clases que impartíamos todos los días para enseñar a leer y escribir a tanto analfabeto que nos llegaba! ¡Cómo no acordarse de cómo buscar subterfugios para conceder permisos a tantos aquéllos que lo necesitaban por imperativos de falta de mano de obra en su casa, etc.”!

Y ¡ojo! no me olvido de las caras de las familias el día de la jura de Bandera. Ese día, se diga lo que se diga, eran un día señalado en todas las familias españolas.o7lqhy

También es cierto – lo reconozco – que sin llegar a la barbaridad de sistemas antiguos como “las cuotas” que ocasionaban, por ejemplo, que en nuestras guerras coloniales fueran los más desfavorecidos los que luchaban, también en los tiempos modernos eran muchos los “enchufados” que realizado su periodo de instrucción desaparecían de las listas. A qué negarlo.

545738_2470526778176_1788139402_nLo reitero: creo que imponer en los tiempos que corren un tributo personal a los jóvenes sin las prestaciones adecuadas y en edades en las que se inicia en la vida profesional es, tal como dije, una muy mala faena.

Ahora bien, dicho esto, mantengo igualmente que lo que se ha propagado al abogar por el ejército profesional alegando una mayor eficacia del mismo o, dicho de otra forma, que es un ejército mucho mejor, es algo muy discutible. Lo es, sin duda, cuando de unidades muy especializadas se refiere pero en ningún caso en la generalidad. Aunque, dicho sea de paso, en el ejército de conscriptos ya existía un voluntariado bien eficaz en las unidades clave. Una de las carencias del ejército actual que yo extraigo de mi experiencia en el mando de unidades es la precaria existencia de elementos tan necesarios en un ejército como electricistas, electrónicos, mecánicos, conductores, médicos, enfermeros, marineros……….etc, que hoy son sustituidos fundamentalmente por acciones de externalización bien caras. Algo que antes evidentemente no sucedía.34sqxjp

A ver, diré lo mismo pero de otra manera: recuerdo, allá por los 90 y posteriores, que uno de los problemas mayores con los que topé en el mando de un Batallón, presto para desplegar en Bosnia, fue el número limitado de conductores con experiencia disponibles e igualmente de médicos y sanitarios, de electricistas o fontaneros, de mecánicos o cocineros y toda clase de oficios necesarios para la castramentación y vida en campaña. Ya he dicho que la externalización y la creación de nuevas escuelas para paliar estas carencias parecen, y digo parecen, haber resuelto el asunto, pero esto no es del todo cierto. Con el servicio militar obligatorio aparecían, por ejemplo, conductores con miles de Km a sus espaldas, electricistas, informáticos y electrónicos con experiencia acumulada y sanitarios confirmados y así un largo etc. de jóvenes con oficios.

35353En la Armada, en los barcos, la matricula de mar proporcionaba marineros vascos, gallegos o andaluces hechos a la vida en la mar cosa que no sucede hoy donde se enrolan muchachos cuyo contacto con el medio marítimo es nulo.

Bien, eran otros tiempos y otras circunstancias. A pesar del poco tiempo transcurrido hablo de otra época que me parece ya lejanísima; y desde luego resulta impensable el que se pueda reproducir.

Y dejo para el final dos aspectos que me gustaría matizar.

El primero de ellos es el relativo a comentarios habidos respecto al numeroso contingente de no nacionales hoy en las filas de nuestro ejército. Para asombro de más de uno he de manifestar mi orgullo por aquéllos que he tenido a mis órdenes. Nunca me olvidaré de aquel infante de marina colombiano, herido de bala en Bosnia, cuando al visitarle en el hospital Gómez Ulla le encontré convaleciente en su habitación plena de banderas españolas. Un ejemplo para todos. Y como él son muchos los que sirven en nuestras filas orgullosos de su nueva patria. Es la verdad.unlacayoimperialistaesunlacayoimperialista

Y el otro aspecto al que me quiero referir es para desmentir lo incierto de que el ejército profesional es más eficaz que uno de conscriptos por las necesidades que el manejo de medios sofisticados exige.

Seamos serios. Cuanto más moderno es un material más fácil es su manejo. Hoy el uso de armamento y equipo es mucho más sencillo que antaño y la prueba para entenderlo la podemos comprobar en el hábito que los jóvenes tienen para el uso de todo lo relacionado con las nuevas tecnologías.

Y no quiero dejar de decir algo respecto a la instrucción táctica de las unidades. He mandado unidades con tropa procedente de la conscripción obligatoria y también con tropa profesional. Lo siento por quienes difieran de mi opinión pero las compañías de Infantería de Marina de los años 70, por poner un ejemplo, eran tan buenas como las de ahora. La instrucción y el adiestramiento los adquirían al igual que ahora en no mucho tiempo. Y dejo para otra ocasión un nuevo problema que se está presentando ya en el ejército profesional: el derivado del envejecimiento de la tropa. Grave asunto.

En definitiva, alegar que el ejército profesional es mejor que el que existía no es cierto; sin embargo, insisto en la imposibilidad de su retorno toda vez que era un sistema que exigía de la sociedad un sacrificio que no está hoy dispuesta a soportar y probablemente con razón. A pesar, incluso, de que el sistema actual es mucho más caro e ineficiente y la prueba de ello es que para poder sostenerlo económicamente hemos reducido su entidad a límites cuasi ridículos cuando no peligroso para nuestra seguridad.

descarga (1)Así, por ejemplo, del ejército de tierra de los años 70/80, compuesto por unos 200000 hombres, hemos pasado a otro de solamente ocho Brigadas que llaman ahora polivalentesy si hablamos de la Armada de esos años recordemos que por aquel entonces la 

Flota contaba, merced al desarrollo de su Plan General, con 1 Portaaeronaves, entre 20 y 30 buques de escolta (destructores, fragatas y corbetas de las clases Fletcher, Framm, Baleares, Audaz” “Roger de Lauriay Descubierta), 5 buques de transporte/anfibios, 8 submarinos, 22 patrulleros, 12 dragaminas, un arma aérea en crecimiento y una infantería de marina de entidad ad hoca la fuerza considerable. Es decir, sin entrar a valorar aspectos cualitativos de la Fuerza se puede considerar que una Armada de entidad más del doble que la actual y bastante más equilibrada que ésta en sus capacidades.

mili64Tal vez si se hubiera obrado con menos apresuramiento y con formas más adaptadas a los tiempos la cosa sería distinta pero explicar esto conlleva bastante más de lo permitido en estas escasas líneas.

General de División Infantería de Marina (R) Juan Chicharro Ortega

2 Junio 2015