Coronel Capellán Fco. Nistal

DESPEDIDA: NOSTALGIA Y AGRADECIMIENTO

35Me llegan las palabras pronunciadas por el oficial más antiguo en la despedida del servicio activo de un grupo de oficiales. Las pronunció el Coronel Capellán Castrense don Francisco Nistal Martínez.

Conocí al Pater Paco Nistal hace años, cuando yo mandaba la Brigada de la Legión. Estuvo en Irak con mis legionarios, desde el principio al final. Conocía la Legión y la sentía como el que más. IMG_2420El día de su regreso no esperé al acto oficial para nombrarle “Legionario de Honor”. Según bajaba por las escalerillas del avión le impuse el gorrillo legionario que ya llevaba en su corazón desde hacía mucho tiempo. Se había ganado el título por clamor legionario, que no es cosa fácil ni baldía. Los legionarios se acercaban al Pater buscando explicación a lo inexplicable de las situaciones de violencia y dolor que presenciaban.IMG_2421 Muchos querían hablar y estar más cerca de su Cristo de la Buena Muerte. Allí estaba el Pater, Paco, que a todos escuchaba y animaba en los momentos más necesarios. Un cura veterano. Bosnia del 93 al 96. Kosovo años 99, 2000 y 2001. Irak de principio a fin. Muchos años en escenarios de guerra acompañando y alimentando el alma de nuestros soldados. Como él dice, estirando la bandera de España como las sábanas sobre la cama desde nuestra Patria hasta allí y dándole a las gentes de esos lugares lo mejor que tenían. Algunos regando con su sangre el suelo para que el rojo de nuestra bandera fuera más intenso y el amarillo más radiante.

¿Qué más decir de un Pater, de un soldado?

De soldado a soldado, gracias Pater.

General Rafael Dávila Álvarez (R)

 

PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL CORONEL CAPELLÁN CASTRENSE DON FRANCISCO NISTAL MARTÍNEZ AL DESPEDIRSE, JUNTO A UN GRUPO DE OFICIALES, DE LA VIDA ACTIVA DE SOLDADO

capellanUn grupo de Soldados de esta Plaza acabamos de despedirnos con un beso emocionado de la bandera de España. Es nuestro último acto como militares en activo. Tras muchos años de servicio pasamos a la situación de Reserva y afrontamos este momento con sentimientos encontrados, como siempre que se vive un gran acontecimiento en la vida.

En primer lugar, satisfacción y alegría. El punto de partida de cada uno de nosotros fue distinto, pero algo, sin conocernos, nos unió desde el principio hasta el final. La vocación militar, que, como el sacerdocio, que les voy a decir yo, imprime carácter para toda la vida.

Ser militar no es sólo una profesión apasionante, que lo es. Ser militar es tener el uniforme cosido al corazón; es un estilo, un porte, un sentimiento y un orgullo que se pega en algún momento a tu vida y se entreteje en el alma para siempre.

Por eso fuimos felices allí donde estuvimos, de norte a sur, de este a oeste. Por eso, lo primero, el servicio, sin horas ni fechas señaladas en calendarios. Y nunca fue una carga porque bien pagado esta todo cuando se hace con gusto.

Hemos vivido cambios importantes que han transformado la vida militar: pasar de Soldados de remplazo a tropa profesional; planes continuos de organización y adaptación a los momentos y circunstancias; algunos hemos sido pioneros en las misiones de pacificación allí donde había que ser los mejores embajadores; y no solo no hemos cambiado de tallas de uniforme, siempre yendo a más, sino que, también, cambiamos de modelos y de pixelados, pero nuestro corazón nunca cambió sino para amar más este oficio, que tiene en sus hombres y mujeres sustancia de héroe y alma de niño. Y, éste, es el momento en el que recordamos a nuestros héroes de los años duros del terrorismo y amenazas, que también sufrimos.

De la mejor manera que supimos o pudimos, con el hacer de cada día, ilusionado siempre, -y si alguna vez no lo fue, porque de todo tiene que haber, de tal no guardamos memoria,- llegamos hasta aquí y agradecemos, antes que baje el telón, la confianza de nuestros mandos, el compañerismo y la amistad a todos, y la devoción a nuestras familias, que han vivido de otra manera más sacrificada, más silenciosa y menos reconocida públicamente, el compromiso de darnos, constantemente, ánimo y apoyo para ser lo que nada nos hace tan felices profesionalmente: militares.

A las generaciones que nos seguís, os pasamos el testigo que otros, en otro momento nos dieron a nosotros y que lo resumo en una palabra: FIDELIDAD. Aquella de la que escribía Plutarco, y que los generales romanos, especialmente Sertorio, en tierras “ibéricas”, denominaban con el bello nombre de “devotio” (devoción), es decir, el juramento de fidelidad absoluta que mantenía el guerrero para con su jefe, llegando incluso a morir con él:

Era costumbre entre los hispanos que los que hacían formación aparte con el general perecieran con él si venía a morir, a lo que aquellos bárbaros llamaban consagración. Así se refiere que, en ocasión de retirarse de una ciudad, teniendo ya a los enemigos cerca, los hispanos, olvidados de sí mismos, salvaron a Sertorio, tomándolo sobre los hombros y pasándolo así de uno a otro, hasta ponerlo encima de los muros y, luego que tuvieron en seguridad a su general, cada uno de ellos se entregó a la fuga” (Plutarco – Sertorio 14).

Fidelidad a España, a nuestro Rey y al Ejército. A la única bandera roja y gualda, que representa a un pueblo, a una historia y un proyecto común de futuro.

Las despedidas son siempre amargas. De ahí los sentimientos encontrados. No hay tristeza, pero hay duelo. Hay mucha nostalgia, que se alivia con los recuerdos, y hay gratitud. Esta es la palabra final, que desde lo más hondo de nuestro corazón os decimos, con los mejores deseos para vosotros y los vuestros y, cómo no, también para esta España, que tanto amamos. GRACIAS, siempre Gracias y, de cosecha propia, que Dios os bendiga siempre.

Coronel Capellán Castrense Francisco Nistal Martínez (R)

4 pensamientos en “Coronel Capellán Fco. Nistal

  1. Son palabras enternecedoras que dicen mucho de la devoción profunda de un pater que lo ha dado todo por la Patria y por los hombres que componen el Ejército Español. Tuve el honor de conocer al Pater cuando estudiabamos Trabajo Social promoción 88-90 y como persona civil doy Fe de la entrega total a su profesión como Pater, o como yo lo llamaba cuando compartía estudios con él el capellán Nistal. He seguido su carrera a través de Internet y quiero desde aquí dale las gracias por su entrega como persona, compañero de estudios y personal del Ejército. GRACIAS POR SER COMO ERES. Gracias Jose.

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  2. Pater eres grande,desde que te conoci en el 92,en el Cervantes,comportandote como un gran militar,y Sacerdote,ayudando a todos,y preocupandote por todos tus Soldados-Feligreses,asi como de sus familiares y de sus problemas ¿que quieres que mas te diga ?Eres y seras un grandisimo lider alli donde estes,ya que ademas has hecho de esta tu tierra para seguir aqui con nosotros tus soldados
    Un grandisimo abrazo y GRACIAS DE CORAZON

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  3. Conocí al pater en el Acuartelamiento Cervantes, de Granada donde yo era un veterano capitán y el pater un joven Teniente lleno de ilusión, era el alma mater de todos era y es un leonés de pura cepa con corazón español y granadino, siempre tuve la suerte de considerarlo
    mi amigo y el honor de ser su compañero y dudo mucho que pueda tener sucesor en la milicia y en su capellanía castrense porque personas así, ya no se fabrican. Un fuerte abrazo y siempre gracias Pater

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