Carta abierta al Sr. Rodriguez Zapatero (Evaristo Maira Paradela)

Don Evaristo Maira Paradela, a raíz de la carta de doña María Eugenia López de Lamadrid, esposa del Teniente General Agustín Muñoz Grandes, nos envía esta carta que remitió en su día al Presidente del Gobierno Sr. Rodríguez Zapatero. Como era de esperar nunca recibió respuesta. Hoy la publicamos como ejemplo de respeto, concordia y rigor. Gracias don Evaristo y a toda su familia. Los lectores seguro que también se lo agradecen.

Carta abierta al Sr. Rodriguez Zapatero

Sr. Presidente:

Somos ocho hermanos nacidos entre 1943 y 1957 todos mayores que Ud. pero no lo suficientemente mayores como para haber vivido la terrible guerra civil que Ud. y su gobierno se empeñan en desenterrar, y que Ud. y nosotros solo conocemos por lo que nos han contado, y alguna vivencia desagradable ocurrida por lo que hemos leído en el seno de las dos familias.

Verá Ud. Sr Presidente:

Al igual que su abuelo, nuestro abuelo materno también fue victima del odio y del desencuentro entre las dos Españas y los dos abuelos fueron eliminados por miembros de la misma facción: las fuerzas sublevadas en torno al General Franco, con la diferencia, por lo que tenemos entendido, que su abuelo era militar y fue ejecutado después de un juicio sumarísimo que no dudamos injusto, con unas leyes que no dudamos injustas, pero con un juicio y nuestro abuelo Francisco Paradela Núñez era civil sin compromiso político alguno y fue, sin juicio, vilmente asesinado por civiles uniformados (no militares) y quemado cuando aun estaba con vida, con 37 años en agosto de 1936 en La Rua (Orense), viudo con cuatro hijos de los cuales la mayor con 13 años entonces, es nuestra madre felizmente viva para nuestro disfrute.
Como verá Sr Presidente no era un panorama muy halagüeño el que a su muerte dejo a la familia, la que no obstante se apiñó en torno a la desgracia hasta hacerla universitaria en 1940. No eran frecuente mujeres universitarias en esas fechas.
En esta situación de orfandad, aparece por Orense en 1941(con 23 años) nuestro padre, Alférez Provisional y se casan. Viene destinado a Cádiz donde nacimos los ocho hermanos y en 1963, 21 años después de casados nos cuenta por primera vez en su vida a los hijos mayores sus avatares hasta entonces y nos comunica que nuestro padre iba a Madrid a tratar de resolver su inminente  expulsión del ejercito por haberse “descubierto” en su expediente militar que se había casado sin permiso de la autoridad militar en 1942, pero ¿cómo iba a pedir permiso a los que mandaban si eran los mismos que habían asesinado a su padre?
Afortunadamente la expulsión del ejército se solucionó gracias a los buenos oficios de su tía, madre a partir de la desgracia Angelita Paradela (maestra) que hoy tiene un parque dedicado en Orense puesto por el gobierno socialista y del Cardenal Quiroga Palacios allegado a la familia en los tiempos en que era párroco en Orense.

Todo lo que le relatamos es totalmente contrastable; no son manipulaciones ni demagogia.

Pues bien Sr. Presidente:
A pesar de estas duras vivencias anoveladas (y otras más) de nuestra madre, a la que desde aquí mandamos un homenaje en vida queremos manifestarle que esta si que es memoria histórica viva y ejemplarizante porque jamás nos habló de los sinsabores pasados ni de odios ni rencores y si se preocupó por inculcar a sus hijos la decencia, la lealtad, la fidelidad y la honradez, educándonos en el desprecio a los fanáticos, los soberbios, los egoístas y fundamentalmente a los altaneros (peligrosa especie esta).
         Sr. Presidente:  tiene 86 años, la cabeza de 30, una preparación intelectual que le permite distinguir entre buenas voluntades y oportunismos y es de los mas jóvenes de la generación que vivió la guerra en edad de tener recuerdos vividos y poder contarlos.
¿Cree Ud. Sr. Presidente que hay alguien en el país, incluido Ud., con autoridad moral suficiente para estar “machacando” con amargos recuerdos y desenterramientos permanentemente a estas personas, auténtica historia, que quedan vivas pero ancianas… muy ancianas?
 Un saludo para Ud. y un beso para nuestra madre.
Familia MAIRA PARADELA—CÁDIZ