ALGUNAS IDEAS SOBRE EL SEPARATISMO

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Es muy del uso del ciudadano español el pensar que vivimos momentos críticos respecto al presente de nuestra nación. Sucede hoy, cuando parece haberse instalado entre nosotros un pesimismo creciente, a propósito de nuestra situación actual, y de la previsible a medio plazo. Sin duda, los efectos de la crisis económica vivida en los últimos años nos empujan a ello, y no es para menos. Cinco millones de personas teóricamente en el paro no dan lugar para el optimismo. En cualquier caso un simple repaso a nuestro pasado nos demuestra cuán lejos tiene de catastrófica la situación presente si la comparamos con otras de épocas pretéritas, como la vivida en los años 30 del siglo pasado, la de finales del siglo XIX o la de principios de ese mismo siglo . Pero tampoco hay que irse tan lejos en la memoria histórica. Un simple retroceso, a apenas hace más de veinte años, nos recuerda que también en aquellos días sufríamos un desempleo altísimo – igual que ahora – con la diferencia que entonces la inseguridad era muy superior a la actual . Inseguridad que no era sólo proveniente de la amenaza terrorista, por cierto muy alta entonces, sino producto de, en este caso sí, de un paro muy real.

Desmiento que estemos ahora peor que entonces. No, no lo estamos, salvo en lo que se refiere al peligro secesionista que suponen para España las ambiciones de determinados grupos políticos, en Cataluña y en el País Vasco, quienes, buscando su beneficio exclusivo, pueden llevarnos a un desastre impredecible.

Esta es la idea central de estas líneas: el cómo hemos llegado a esta situación y lo haré desde una perspectiva analítica, siquiera escolástica, tomando como referencia lo que dicen los libros de toda la vida.

separatistasA ver, enzarzada la sociedad española, hoy, en la contienda política – elecciones una y otra vez – los grupos separatistas, al amparo de la confusión general, y de la ineludible prioridad de los objetivos a alcanzar por los diferentes partidos se encuentran como pez en el agua. Tengo la impresión de que hay una gran inconsciencia de la gravedad de los acontecimientos que se vislumbran en Cataluña y por lo tanto en España, el próximo otoño.

En efecto, hoy, a pesar de que hay quienes aducen que el globo secesionista se desinfla, me temo que aquellos que desde siempre buscaron la ruptura con la Patria Grande, que siempre fue España, se encuentran cada vez más cerca de alcanzar sus objetivos.

Digan lo que digan, la realidad es que los sectores secesionistas, claramente minoritarios apenas hace unos lustros, se encuentran hoy en posiciones inimaginables de poder, y si sus intenciones no son contrarrestadas a tiempo, – no sé si ya es tarde – conseguirán alcanzar su objetivo irrenunciable de romper la unidad territorial e institucional de España.

Cabe preguntarse el cómo es posible que se haya llegado a esta situación; para ello nada más sencillo que analizar las acciones, que, en el pasado siglo, llevaron a cabo los movimientos de resistencia o liberación que tuvieron lugar en aquellos países, por ejemplo, de Africa, que legítimamente lucharon contra el poder colonial europeo.

Por supuesto que la situación española dista mucho de aquellas, pero si observamos las paulatinas acciones estratégicas, que, hoy, llevan a cabo quienes pretenden subvertir la estructura política y social de nuestra nación, para derrumbarla, y sustituirla por otra favorable a sus ideas, convendremos que las similitudes son muchas.

Es evidente que los movimientos secesionistas son conocedores que la premisa fundamental para el triunfo de sus ideas es la necesidad de contar con el apoyo de la población, siendo éste por tanto su primer objetivo, y para ello se emplean técnicas tendentes a quebrar la estructura del cuerpo social, a la captación de las masas mediante campañas sicológicas, a la selección y formación básica de activistas, al dominio de los medios de comunicación y si fuera necesario – tal como ha sucedido en el País Vasco en el reciente pasado – a la intimidación por medio de actos terroristas sistemáticos o selectivos y en su caso a la eliminación de los elementos irreductibles, autoridades y personalidades destacadas. Mediante estas técnicas y estableciendo ideas-fuerza tales como “España nos roba”, “España nos ha subyugado durante siglos”…..etc y a través de un uso extensivo de los medios así como de la enseñanza en todos los centros – especialmente los escolares – se ha logrado incrementar notablemente el otrora escaso apoyo popular a cotas incluso inimaginables para ellos.30

He aquí la realidad.

¿Y qué se puede hacer ahora para abordar lo que puede llegar a ser inevitable?

Vaya por delante que la experiencia vivida en el pasado en otros países demuestra que es esencial, si se quiere tener éxito, el abortar los movimientos inconstitucionales en sus momentos iniciales, antes de que alcancen pleno desarrollo, y es aquí donde mayor preocupación debe sentir la población española, ya que la inacción y cesiones permanentes acaecidas en el pasado, y presente, no nos deja ser optimistas.

8Se hace necesaria la divulgación extensiva de ideas-fuerza que se opongan y demuestren la falacia de las de los movimientos separatistas. Se hace necesario el control de la enseñanza acorde con la verdad histórica de nuestra nación. Se hace necesario trasladar a la población, objeto del control ideológico, que la nación española, siendo diversa, es una y no porque lo digan unas leyes, sino porque son legado de la historia de muchas generaciones pasadas. Hay que incidir sobre las hipotéticas causas de descontento de esa población desmontando las mentiras en las que se instalan los grupos interesados en la secesión contrarrestando sus argumentos con otros acordes con la verdad. Y todo lo señalado, así como muchas otras medidas del mismo sentido, deben ser objeto de Planes armónicos, coordinados y consensuados entre todas las fuerzas políticas leales a la Constitución que nos hemos dado los españoles, entre los que hay que incluir a la – todavía – mayoría de los que viven en las regiones afectadas.

¿Existen?

Obvio la respuesta por evidente pero estimo claro que de no ser así intuyo que vamos por mal camino y no presagio nada bueno. No basta con expresar llanamente que en caso necesario se hará cumplir la Constitución española, que es meridianamente clara, ya que tal y como se plantea la situación presente, y la historia lo demuestra, cuando la bola de nieve es muy grande ya no hay quien la pare.

Por mor de mis circunstancias viví “in situ” el conflicto yugoslavo y ya saben Vds. como acabó aquello.

En cualquier caso hay que mantener e impulsar la “voluntad de vencer” entendiendo ésta como el firme propósito de imponerse al adversario en cualquier situación por desfavorable que ésta sea. Una voluntad de vencer alimentada por una exaltada fe en nuestros principios y manifestada ésta por una constante y persistente actuación en todos los ámbitos.

eta_instituciones¿Existe hoy voluntad de vencer?

Aquí está el verdadero problema pues, por desgracia, lo que se ha instalado en nuestra sociedad, y especialmente en muchos de nuestros dirigentes, es la aplicación laxa de un relativismo ciertamente preocupante. El ejemplo más claro de esto lo tenemos en las provincias vascongadas donde ciertamente hoy se vive con una tranquilidad añorada largo tiempo. ETA ya no mata. Ahora bien, ¿a costa de qué? pues sencillamente a que se encuentran en las Instituciones, dominan el espectro social y manifestarse como español en sus calles es algo casi heroico. Difícilmente verá Vd. un partido de futbol de la selección española en San Sebastián y mucho menos, por ejemplo, un desfile nacional por sus calles como podría hacerse en cualquier otra ciudad española. A esto es a lo que yo llamo relativismo. Que más nos da abjurar de la identidad española si se vive comodamente así. Este es el pensamiento de muchos. Sucede que esta actitud lo que va a producir a largo plazo es un distanciamiento sicológico y sociológico de la población vasca del conjunto del resto de España, y viceversa. Los teóricos de la opción secesionista lo saben muy bien y son conscientes que en esta situación el tiempo juega a su favor y no tienen prisa.manif14-644x362

Y otrosí cabria decir respecto a Cataluña donde, cada vez más, la asfixia que sienten aquellos que se consideran catalanes, y por eso españoles, es angustiosa; especialmente en las poblaciones pequeñas.

Definitivamente, si queremos mantener una España unida, la que nació hace mil años, no hay otro remedio que, siempre desde la legalidad, aplicar todas las medidas necesarias para evitar y cortar de raíz el desarrollo e implantación de las ideas anti España que son moneda corriente en Cataluña y en el País Vasco.

1245946697_1La Constitución española sirve como norma de convivencia para muchas cosas. También para preservar la unidad de España.

General de División de Infantería de Marina (R) Juan Chicharro Ortega

14  Mayo 2015