Acción exterior. La gran ausente

image3-198857_561x316Llevamos ya más de tres meses de pugna política ininterrumpida desde el inicio de la campaña electoral. En ese período hemos asistido a la campaña propiamente dicha, con mítines, debates a dos, a tres, a seis…,  a las negociaciones para formar gobierno después de las elecciones, al debate de investidura con sus dos interminables sesiones, y ahora de nuevo a más negociaciones. Y todo ello salpicado de incontables declaraciones, tertulias, entrevistas, etc.

investidura--575x323El eje central, como no podía ser de otro modo, ha sido la economía, el paro, la corrupción, temas todos ellos de vital importancia. Pero atendiendo a todo lo expuesto y expresado por aquellos que aspiran a llevar las riendas de España, cualquier observador externo tendría la impresión de que España es una isla, un lugar apartado del mundo que no afronta más problemas o retos que los mencionados anteriormente, un país que no tiene intereses más allá de sus fronteras y que nada de lo que ocurra fuera de éstas le repercute.

Pero resulta que justo ahora el mundo atraviesa por un momento que podemos calificar cuando menos de convulso o incierto. Y es un hecho, aunque hay quien parece querer transmitir lo contrario, que España no está sola en el mundo, que tenemos intereses muy importantes en todo el globo, y que son muchos los riesgos que corremos y no pocas las amenazas que se ciernen sobre esos intereses, como también lo es que la inestabilidad en ciertas partes muy concretas del mundo puede tener un impacto directo sobre nuestro país, y que la Historia y la Geografía han querido situarnos en un lugar de vital importancia geoestratégica, lindando con una de las áreas potencialmente más inestables en la actualidad.

Si fuera por  las exposiciones de nuestros políticos, nadie sabría que a día de hoy España tiene desplegados en diferentes escenarios  a más de dos mil hombres, repartidos en catorce misiones y dos fuerzas navales de primera respuesta de la OTAN. O que de esas misiones, nada más y nada menos que seis se localizan en el continente africano.alvarodebazan

Del mismo modo, ninguno de esos aspirantes a gobernantes nos ha aclarado cuál es su idea sobre el papel que debe desempeñar España en el exterior en lo que se refiere a política de Seguridad y Defensa. Parece que la salvaguardia de nuestros intereses, o bien no es necesaria, o bien piensan que se puede delegar en organizaciones supranacionales.

La realidad es que España sí afronta riesgos y sí tiene amenazas a las que hacer frente. Y sería deseable que aquellos que pretenden gobernarnos lo tuviesen en cuenta por el bien de todos.

Nuestro flanco sur es sin duda el más vulnerable y uno de los mayores focos de inestabilidad del planeta. En la franja que se conoce como el Sahel tenemos toda una colección de países muy inestables, cuando no directamente de estados fallidos como es el caso de Libia. Organizaciones terroristas como Al Qaeda o el DAESH se aprovechan de esta circunstancia para afianzarse y sacar provecho, y no podemos olvidar que estos grupos tienen en su punto de mira a Europa, con alusiones muy específicas a España.

Y en este área, franja de natural influencia para España, tenemos numerosos intereses,  a la vez que dependemos de sus recursos energéticos (gas). Es fundamental para nuestra tranquilidad la estabilidad de la zona, pues solo así se podrá asegurar el suministro de esos recursos al tiempo que se evita que los grupos yihadistas se asienten y terminen por golpearnos.

13937250719415_464x0En el Sahel, después de años de control por parte de lo que se conoce como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), un nuevo actor ha hecho acto de presencia, el DAESH, y por motivos que exigirían una más extensa exposición, ha venido para quedarse, entrando en conflicto con AQMI. Este enfrentamiento entre ambas organizaciones terroristas, que se está gestando en este mismo instante, será en un futuro más cercano de lo que muchos piensan la mayor fuente de inestabilidad para la zona, pudiendo terminar afectando a países tan importantes para nosotros como Marruecos.

A este problema hemos de añadir el de los refugiados. El cierre de la que se ha denominado ruta de los Balcanes provocará irremediablemente un desplazamiento del flujo de personas que huyen del conflicto de Siria hacia las costas libias para cruzar a Italia o, en el escenario más peligroso para nosotros, hacia costas más al oeste,  buscando la entrada en territorio de la UE a través de Ceuta, Melilla y el estrecho de Gibraltar. Esa deriva afectaría gravemente, en primer lugar, a Marruecos, creando las condiciones necesarias para que, o bien el DAESH, o bien AQMI, tomaran más relevancia en dicho país; y en segundo lugar, cómo no, a España, que se vería en el papel que ahora mismo sufre Grecia.

Así las cosas, ¿cómo piensa cada partido afrontar esos problemas? O mejor dicho, ¿cuáles son sus propuestas para evitar vernos sumidos en esa situación? Y no sirve el que como siempre se escuden en que la pertenencia a organizaciones supranacionales nos dictará las líneas a seguir. Evidentemente, el pertenecer a éstas es algo importante y necesario, pero cada país tiene la obligación de velar por sus propios intereses, sin complejos por hacerlo, y debe tener la capacidad de actuar autónomamente, siempre por supuesto, dentro de la legalidad. Pero claro, para ello es fundamental que quien dirige el país tenga claras cuáles son sus líneas de actuación, cuáles los intereses a proteger y, por supuesto, contárselo a la población como parte de su programa.otan bandera

El ejemplo más claro y reciente lo tenemos en quien debería ser nuestro aliado natural en la zona a la que nos estamos refiriendo, Francia, cuando en 2012 intervino en Mali para frenar el avance de los yihadistas y los tuareg hacia la capital. De no haber sido por su intervención, probablemente hoy estaríamos hablando de otro estado fallido al sur de Marruecos.

España debe ocuparse de sus propios problemas, lo cual no es en absoluto incompatible con la colaboración con sus socios en el marco de las diferentes organizaciones internacionales a las que pertenece, pero debería comenzar a mirar más seriamente hacia el sur, a cooperar con quien comparte intereses en la zona e Tropas-espanolas-insurgencia-Badghis-militares_TINIMA20130416_0529_18implicarse más. Porque en ello nos va en gran medida nuestra seguridad y nuestro desarrollo. Y nuestros políticos deberían tomarse esa faceta mucho más en serio, darle la importancia que se merece y contarnos a los españoles cómo piensan enfrentar esos problemas que se han esbozado. Porque lo quieran o no, habrán de hacerlo.

Laureano Martín Pérez (Doctor en Historia y Relaciones Internacionales)

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