Espíritu y valores de la milicia en el siglo XXI (Pedro Motas Mosquera)

Credo de la Legión

La milicia siempre fue una profesión del espíritu porque el Ejército no es fuerza bruta sino fuerza espiritual. La condición espiritual, evidente hasta no hace mucho tiempo, plantea hoy serias dudas como consecuencia de una sociedad adormecida y dominada por el relativismo moral, el materialismo y el cambio. No en balde el Ejército es sociedad y necesita sentirse sociedad.

La duda parece crecer sin parar hasta el extremo de presentarse con una dimensión mucho más general de lo que fuera de desear. Vivimos en una especie de cambio profundo, rápido y aparentemente irreversible, en el que los nuevos valores no presentan ni la virtualidad necesaria ni la capacidad suficiente para sustituir a los hasta ahora vigentes sin menoscabo de la eficacia.

Entonces resulta necesario, si no imprescindible, reflexionar sobre la vigencia de la condición espiritual de la milicia y, en su caso, sobre los nuevos valores que han de sustituir a los anteriores para conformar el nuevo pilar sustentador del edificio de la institución castrense.

“El hombre necesita un marco de referencia para orientar su vida; ese marco de orden moral se lo proporcionaba, en otro tiempo, el ambiente que le rodeaba. Pero hoy ese ambiente no propicia esos valores morales, sino que, por el contrario, los ignora, cuando no los menosprecia o cuestiona”

Esto, que sin duda alguna, es una realidad fácilmente perceptible en la actual sociedad española, al igual que en resto de las de los demás países de Occidente, no quiere decir, ni mucho menos, que estos valores no existan en mayor o menor medida en la actual sociedad española, ni hayan perdido su vigencia e interés. La realidades es que mucho se habla actualmente de valores y contravalores en la sociedad española actual, de su existencia o carencia, de su cambio o permanencia, de su interés o abandono en ella, lo que sin duda es exponente de que algo bulle en su conciencia que la hace sentirse intranquila con la marcha o cariz que en determinados sectores de la misma, va tomando la manera de ver o entender ciertas actitudes o formas de comportamiento.

Las Fuerzas Armadas españolas, perfectamente identificadas con la sociedad, de la que forman parte integrante, no pueden ser una excepción por lo que sienten como esta el prurito que en relación a los valores o maneras de ser u obrar, nos depara el actual momento histórico.

Evidentemente, al constituir las Fuerzas Armadas una Institución fuertemente jerarquizada y disciplinada el ambiente general no influye en la misma medida que sobre otras instituciones o colectividades, pero no cabe duda que su posible deterioro puede llegar a ser un peligro o amenaza para aquellas.

Los valores tradicionales de las FAS

Valores tradicionales o símbolos, honor, responsabilidad, decisión, lealtad, respeto, sacrificio, austeridad, justicia, abnegación, compañerismo, cumplimiento del deber, disciplina, subordinación, obediencia, patriotismo y valor, son los valores que caracteriza a las Fuerzas Armadas y a sus componentes.

Ideario paracaidista

El profundo cambio en nuestro mundo globalizado afecta seriamente a nuestra civilización y por tanto a España y sus instituciones, incluyendo las Fuerzas Armadas. Los conceptos de paz y guerra se transforman y se reflexiona sobre su naturaleza. Los militares también buscan el dar un sentido y fundamento ético a su profesión; y en ese esfuerzo parece necesario intentar, desde la razón, profundizar en la dureza extrema de la guerra y en los valores que sustentan al militar llamado a ejercerla. Esta cuestión básica de la ética de la conducta profesional militar, es decir de la reflexión ética sobre las justificaciones morales para el ejercicio de la actividad militar, ha de tener en cuenta a la hora de abordarla que la función esencial y principal naturaleza de la función militar es el combate en el que se produce destrucción y muerte.

La especificidad de lo militar como una profesión en la que uno arriesga su vida para proporcionar, en última instancia, seguridad y protección a los otros, y en la que para cumplir ese objetivo dispone de un instrumento muy específico: la utilización o la amenaza de utilización de armas, es decir, la posibilidad de quitar la vida a otros. Dado que el enemigo está enfrente y utiliza sistemas similares y el riesgo de perder la propia vida está en la esencia de la profesión militar, esta actividad tiene unos rasgos distintivos muy diferenciados desde una perspectiva moral.

La modificación de determinados valores por parte de individuos y grupos sociales con el avance de los tiempos, son valores que llegan a ser ampliamente aceptados y que es asunto de gran importancia en las sociedades democráticas basadas en el respeto y la tolerancia. Esos cambios han llevado al soldado del comienzo del siglo XXI en nuestras sociedades democráticas a recibir de estas un mandato general de poner su fuerza, en acciones de combate, en apoyo a la protección de la seguridad humana y el bienestar de la población.

Para el militar español integrado en la cultura occidental, su actuación desde postulados éticos le exige estar convencido de la honestidad de su causa, elemento esencial que apoya y protege al individuo que va a la guerra a matar y a morir por una razón justa y como último medio de hacerla valer. Y conviene recordar que en estos tiempos las causas justas no se encuentran solo en obligaciones de solidaridad próximas a nosotros en el espacio y en el tiempo, sino que se amplían en círculos cada vez más alejados sobre la base de la búsqueda de la igualdad esencial a la dignidad de todos los seres humanos. Ello es la constancia de cómo adquieren su verdadera dimensión conceptos como el de Responsabilidad de Proteger, que se van abriendo camino en la discusión y el razonamiento ético sobre las relaciones internacionales, la guerra y la paz.

Sin duda son de gran relevancia en el juicio sobre el comportamiento moral del militar español del siglo XXI, los años participando en Operaciones de Mantenimiento de la Paz y ejecutadas de forma intachable y ejemplar, sin que ningún soldado, de los cientos de miles que han participado en alguna misión hayan tenido una conducta indigna o reprochable.

Decálogo del guerrillero

Por todo ello, es una realidad sociológica actual que las FAS españolas están sistemáticamente entre las instituciones más valoradas por los españoles. La transformación de los militares desde la perspectiva de la institución y organización que forman, y desde el punto de vista de seres humanos adaptados a su tiempo, ha sido de las más completas llevadas a cabo en la sociedad española del último cuarto del siglo XX y comienzos del siglo XXI. Militares dotados de una sólida moral militar, fruto de una rica tradición y de una formación ética ajustada a la realidad de los valores y principios de los tiempos modernos.

Espíritu Militar

Se puede afirmar que el espíritu militar continuará siendo el pilar fundamental sobre el que seguirá levantándose la milicia porque ese espíritu de la milicia constituye la esencia y razón de ser del Ejército, y su fundamento se encuentra en la escala de valores del orden moral, y no parece que fuera de este orden puedan encontrarse otros valores sustitutivos. Los dos parámetros con que se mide el espíritu militar son la vocación y la disposición, que indican con precisión la valía de la milicia, tanto más, cuanto más adverso e insensible se muestre el ambiente social.

La conclusión final es que el militar, ser humano, ciudadano, miembro de la función pública y leal servidor del Estado, debe apoyarse racional y emocionalmente en los fundamentos profesionales anteriores. El ejercicio de las funciones del militar se rige por disposiciones legales y valores ético-morales que, institucionalizados por la organización militar, los individuos hacen suyos y que guiarán los comportamientos de los profesionales y ante los que el militar es colectivamente responsable, pero también a nivel personal pues es el ser humano individual el auténtico responsable moral de sus acciones.

En definitiva:

  • Las Fuerzas Armadas constituyen una Institución en la que se rinde culto y cultivan los valores morales tradicionales que siempre le han caracterizado.
  • De entre todos estos valores destaca como principal y verdaderamente característico de las Fuerzas Armadas el patriotismo o amor a la patria.
  • Le siguiente en importancia: el sentido del cumplimiento del deber y tras él el valor y la disciplina.
  • A continuación se consideran el resto de los valores o virtudes militares, todos ellos muy importante sin que se pueda establecer una graduación fija, pues su prioridad dependerá, la mayor parte de las veces, de la circunstancias del momento y lugar.
  • Se observa un cierto distanciamiento entre lo que las Fuerza Armadas creen y les gustaría ser y hace y lo que la sociedad civil hace, no se si creyéndolo y queriéndolo o no. Por ejemplo considero inadmisible los desprecios y continuas vejaciones que se le infieren a la bandera de España.
  • Me parece cuando menos muy frívolo, y por supuesto muy peligroso el permitir o disimular dudas o equívocos con respecto a la unidad de España.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

5 abril 2017

 

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7 pensamientos en “Espíritu y valores de la milicia en el siglo XXI (Pedro Motas Mosquera)

  1. valores “morales”. “Espíritu” militar. Conceptos que, aun pudiendo no caben en un simple comentario. En cuanto a la “moral” es indudable que no se refiere en nuestras Fas al que dicen del portero del Alcoyano; el que,tras encajar doce goles, aún pedía prórroga al árbitro. ¿Cabe, pues, nuestra moral en el artículo 73, del capítulo II de las nuevas y actuales RR.OO.? ¿ Acaso esa moral puede ser compatible con la espiritualidad de nuestro espíritu militar? ¿O es que son equivalentes moralidad con inmoralidad? ¿Espíritu con materialismo? ¿Verdad con mentira, sexo con género? Digo nada más… que no lo entiendo.

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  2. Colosal artículo, querido D. Pedro. Para leerlo y releerlo con deleite. Queda patente su amor a las Fuerzas Armadas y a España.
    Enhorabuena y mucho ánimo. Preservaremos la Unidad de España con todas nuestras capacidades.
    Un fuerte abrazo

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  3. Amigo Don Pedro, su exposición, para mí, no es susceptible de muchos comentarios ni de interpretaciones. Es la realidad y la norma moral de los ejércitos. Es también recordatorio de lo que somos o por lo menos de lo que debiéramos intentar en todo momento.
    Ya me gustaría que en el próximo desfile, en el “exilio” de Guadalajara, se pudiera oír y ,sobre todo, escuchar sus sentimientos y sus razones de la existencia de los ejércitos. Últimamente, los comentarios televisivos son de una superficialidad e inconsistencia lamentable. Gracias por su ejemplo y su trabajo.

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  4. Queridos amigos, siendo consciente de que mis artículos no suscitan grandes debates como los de la cruda realidad y actualidad, pero que pretenden dejar una humilde semilla de reflexión en esta nuestra sociedad tan necesitada de valores; es por lo que os agradezco de corazón vuestra lectura, deseos y participación.
    Gracias y un fuerte abrazo.
    Pedro Motas

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