No hay mayor premio para un soldado que el aprecio de la sociedad a quien sirve (Enrique Alonso Marcili Coronel de Infantería (R.)

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Unidad de España

Vemos en el ambiente momentos y situaciones que ponen en entredicho la cohesión nacional, naturalmente desde el punto de vista del soldado es preocupante. Y lo es porque el soldado conoce y no es ajeno a situaciones, fuera de nuestras fronteras, en que hechos similares han terminado conduciendo a la violencia.

En este ambiente además, el soldado se siente herido cuando se desprecian referentes históricos o se ocultan y se desfiguran interesadamente hechos épicos ancestrales. Estos actos agreden dolorosamente su espíritu. Se siente un desconocido y despreciado, asunto doloroso cuando en su sentimiento, es el aprecio de la sociedad a quien sirve su más preciado premio. El hecho de que no nos conocen, es quizás, la razón del silencio ante estos hechos, de quienes debieran oponerse a quienes nos agreden. Cualquier conocedor de la historia militar patria y del alma castrense, tiene múltiples argumentos para desmontar estas acciones revisionistas sectarias y ofensivas. En la idea de que no nos conocen y por si por aquí asoman y leen, esta reflexión:

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El combate

La formación de un soldado se orienta a la preparación para el combate, por tanto debe ser y es integral, abarca voluntad, conocimiento y resistencia al esfuerzo, y ese es el motivo por el que en su formación se contemplan los tres ámbitos: “formación moral para fortalecer su voluntad; instrucción técnica que le prepare para emplear los materiales y dominar los procedimientos; y por último, adiestramiento físico para incrementar su fortaleza y resistencia a la fatiga”.

De esas tres parcelas, la moral es la más compleja y además vital. Y lo es porque en el combate se producen situaciones extraordinarias, en las que el estrés es superlativo y la incertidumbre permanente. Se lucha a muerte y en él se ve caer al amigo o al compañero, unas veces desmembrado, otras veces con heridas dolorosas y es comprensible que en ese ambiente fluyan los instintos a borbotones, incluidos los más bajos. Y si uno no es capaz de controlarlos, en ese momento deja de actuar como un soldado. Se convierte en otra cosa.

El que ejerce mando de Unidad en combate ha de estar preparado para tomar decisiones coherentes en escaso tiempo, en un ambiente de altísimo estrés y enorme incertidumbre y ha de estar convencido de que el soldado responderá adecuadamente, si existe verdadero ascendiente entre compañeros y mandos inmediatos.

Es precisamente la moral como alimento de la voluntad la que establece con claridad la diferencia entre un ejército y un grupo o muchedumbre armada. El carácter castrense, marca esta diferencia sometido a unos valores que son concretos, permanentes y de carácter universal.

Invertir esos valores o ningunearlos supone la primera causa de devaluación de un ejército, de convertirlo en otra cosa. Las experiencias en misiones fuera de nuestras fronteras, han corroborado la aseveración anterior. Hemos vivido de cerca la actuación de ¿ejércitos? constituidos por individuos ajenos a estos valores por falta de formación castrense, que adolecían de una cohesión ficticia, donde la disciplina quedaba reducida al marco del grupo limitándola a su líder, asunto que les hacía ajenos a los supuestos intereses superiores que debían conducir las acciones de conjunto. También líderes que no asumían el valor de la jerarquía más allá de ellos mismos, enfrentados en ocasiones, ajenos al derecho de la guerra y a sus leyes y desde luego incapaces de la empatía necesaria hacia otras zonas que no fueran la propia. Fracasaron a la vez que cometieron verdaderas brutalidades en función del temperamento de quien los conducía. El asesinato, la expoliación, la venganza y el odio, constituían en las más de las ocasiones la norma.

El condicionamiento primero para poder hablar de Ejércitos se basa en dos principios inalienables: “La jerarquía y la disciplina”. La ausencia de cualquiera de ambos principios, haría que no pudiéramos hablar de ejército, sería cualquier cosa menos ejército.

La jerarquía conlleva una elevación de la responsabilidad en relación directa al rango que se ostenta. No solo es capacidad, también es el mérito en lo que se sustenta, asunto que obliga indiscutiblemente al ejercicio de la ejemplaridad.

Al ser los ejércitos una organización disciplinada, el primer condicionante de esa disciplina es el sometimiento al Derecho, entendido éste como la colección legislativa nacional y aquellas leyes de carácter internacional que la nación a quien sirve haya suscrito. Por tanto, los ejércitos cultivan los valores de la sociedad a quien sirven con una lógica mayor exigencia, pero también otros que les son vitales y que la libertad individual que concede la democracia, hace que no sean de exigencia para aquellos compatriotas que son ajenos a la institución castrense. De ahí el hecho de esos valores concretos y permanentes del carácter militar. El respeto a sus antecesores, la exaltación de sus héroes, hechos épicos, símbolos históricos y tradiciones seculares, sirven como alimento a esa voluntad de estar dispuestos a someterse a valores que están por encima de la propia vida, que son permanentes y tienen un carácter universal, pues no hay ejército, digno de este nombre, que no los cultive.credo

Se equivocan aquellos que teniendo capacidad imperativa, alteran las tradiciones; desprecian los héroes;  ocultan, silencian o desfiguran hechos épicos ancestrales; destruyen símbolos e infraestructuras tradicionales; y prohíben o alteran sus lemas, himnos y decálogos. Eso daña inevitablemente la moral y si la moral desvanece peligra la disciplina.

De la misma manera, establecer líneas reivindicativas paralelas al conducto regular por vía de mando, inevitablemente devalúa la jerarquía. De acuerdo con la tradición militar española, la primera responsabilidad de todo aquel que ejerce mando, es velar con justicia por sus subordinados.

Ejercer el mando tiene una gran exigencia, por un lado, porque ha de preparar a sus Unidades y sus soldados para enfrentar momentos durísimos (el combate lo es). Y eso obliga a ejercerlo con la máxima exigencia, pero esa exigencia ha de ir ineludiblemente acompañada de un proceder Justo y ejemplar. El primer responsable de que a un soldado  no se le conculque el menor derecho que en justicia le corresponda es su jefe.

Toda circunstancia que lesione la jerarquía, afecta a la cohesión porque alimenta la desconfianza y quiebra la lealtad – circunstancia esta que debe ser ascendente y descendente – destruye el espíritu de Unidad y quiebra la disciplina.

Estos son auténticos peligros para la Institución castrense, que sin duda es la herramienta imprescindible en una sociedad para garantizar la defensa de su independencia, su libertad y su seguridad. En definitiva su soberanía. Pero como tal herramienta ha de ser de calidad y bien utilizada.

Enrique Alonso Marcili Coronel de Infantería (R)

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19 pensamientos en “No hay mayor premio para un soldado que el aprecio de la sociedad a quien sirve (Enrique Alonso Marcili Coronel de Infantería (R.)

  1. Buenos días Mi Coronel,
    Acertado comentario en el que pones el dedo sobre la llaga de dos cuestiones capitales. Disciplina y Moral.
    Permíteme que muestre mi admiración sobre los actuales miembros de nuestras FAS, que conviven con las dos virtudes anteriormente expuestas, ante unos Gobernantes Civiles, que ponen diariamente “en solfa” la Unidad de España y el mantenimiento de sus valores.
    Como civil, valoro especialmente vuestra labor, manteniendo intactas la Disciplina y Moral en tan adversa coyuntura.
    Recibe mi admiración y reconocimiento, que espero hagas extensivo al resto de los componentes del Blog, por intentar mantener a diario, nuestra moral en lo más alto…a pesar de “la que está cayendo”. VIVA ESPAÑA SIEMPRE!!!

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  2. Gracias Andrés, ciertamente lo ponen difícil, pero el soldado nunca rebla ante la incertidumbre y España los tiene sin duda en abundancia. Esperemos que aquellos que no son soldados – ni tienen porque serlo – pero tienen autoridad legal imperativa sobre ellos, lo entiendan y comprendan como tú.
    Un abrazo

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  3. Mi coronel tres veces me he leído su artículo y estoy de acuerdo con ud., en lo que se refiere a los valores castrenses de un soldado y más combatiente.

    Sin embargo difiero del peligro castrense, cierto hay una parte de la sociedad que desprecia todo aquello que tenga que ver con lo militar, pero no es menos cierto, que los altos mandos a quienes correspondería defender los derechos de los militares y tropa en particular no han hecho todo lo necesario para preservarlos e incluso si necesario oponerse a los políticos en sus decisiones.

    No hay misiones de paz, todas son de combate o guerra, se va para preservar la Paz cierto, pero la misión es de guerra y sobre esa excusa torticera ¿Cuántos derechos y condecoraciones se han negado a los heridos y fallecidos? Y esto hechos también desprestigia el valor y sentimiento a nuestras FA, Mi Coronel.

    Tampoco quiero entrar en cuanto a la formación y exigencias de estudios y promoción interna (ya lo he hecho en otros artículos), ni resaltar los efectivos entre mandos y tropa, solo un matiz mientras Francia recorta el acceso a los oficiales aumenta los efectivos de tropa.

    Toujours moins d’officiers mais plus de militaires du rangs dans les forces armées en 2016
    http://www.opex360.com/2015/12/29/toujours-moins-dofficiers-plus-de-militaires-du-rangs-dans-les-forces-armees-en-2016/#h0Ep34G8ol5UhVsM.99

    A su orden Mi Coronel

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  4. Muy cierto y apropiado su artículo, Don Enrique. Desde mi óptica de los valores castrenses que sirven y son vitales en la vida civil, los valores morales, la formación moral, es necesaria.
    Parece mentira como unos valores eminentemente castrenses han calado en mi humilde persona, tan solo por unos años de permanencia en las Unidades donde he estado en mi juventud y que tanto me han ayudado en la vida civil.
    Y es cierto que, al asomarse a una organización militar, el civil trata de conocer y comprender cuales son, allí y ahora, las convicciones morales, la actitud ética ante la vida del soldado y descubre que desde el comienzo de su vida militar uno ha de enterarse de unas pocas cosas fáciles de comprender: que la vida merece vivirse, que antes que autosatisfacción es entrega, que antes que conquista es donación, que antes que aprovechamiento de valores es rendimiento de servicio, etc… y concluirá que en esa organización hay moral.
    Porque la moral del soldado no busca la victoria en una batalla de las ideas. Cuando llega una dificultad no se resuelve el trance con el regreso a unos principios sino con la acción conjunta o la operación combinada que saca consecuencias desde los principios. Se actúa, no sentado sobre el principio, sino lanzado desde los principios. La moral del soldado está presta para la condena de las discusiones teóricas.
    Al igual que pienso que no podemos abandonarnos a la idea de que el modo de ser del hombre de armas le venga dado a unos hombres por naturaleza. El modo militar de ser abraza a la moral del soldado y es algo que se adquiere por hábito, repetición de actos, se transmite por el ejemplo, imitación de conductas y se demuestra como eficiente cada vez que una comunidad de hombres libres presiente como insoportable una situación de inseguridad.
    La moral del soldado, pues, sufre los embates de esa conciencia colectiva de inseguridad donde se engendra el espíritu de solidaridad. Es una moral que se exalta y que decae sucesivamente en función de los sucesos.
    Por todo ello, parámetro y guía de los valores castrenses para mi han sido, son y serán el Credo Legionario y el Ideario Paracaidista.
    En fin, Don Enrique, solo manifestar mi felicitación por lo oportuno de su artículo y desear que llegue el día que se premie al soldado con el aprecio de la sociedad a la que sirve.
    Un fuerte abrazo y feliz salida y entrada de año.
    Pedro Motas

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  5. Apreciado D. Jose Magallon, cuando se refiere al alto mando, si se refiere al militar, en mi opinión hace usted un juicio de valor que, en principio, no puedo aceptar.
    El militar en ese ámbito es un técnico y como tal, puede ser oído y aceptada su opinión íntegramente, solo en parte, o incluso rechazada. Está sometido a quien tiene poder legal para dar instrucciones imperativas que se incrustan en la legislación. Y esa legislación a la que imperiosamente están sometidas las Fuerzas Armadas, es la que en ocasiones, si no es coherente con sus valores, puede alterar el buen orden afectando negativamente a lo que podíamos denominar como el alma castrense. Y eso es lo que yo, quizás de manera poco clara para usted, he pretendido exponer.
    Por otro lado, comprenderá usted que por principio, cuando se ostenta una alta responsabilidad, se tiene una mayor visión de conjunto y a veces, ciertas decisiones no son bien entendidas en escalones más bajos u incluso son percibidas como lesivas. Para eso en la milicia existe el conducto para elevar la reivindicación o el agravio. Ese conducto no quiebra la disciplina. Si lo hace, por el contrario, la critica que alimenta la duda y la desconfianza.
    Respecto a lo demás, no es asunto que yo haya tratado en mi entrada y sería cuestión de otro análisis
    Un saludo afectuoso

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  6. Mi Coronel entiendo no pueda estar de acuerdo con mi apreciación, se que el alto mando se debe al poder político y que como tal debe aceptar sus decisiones aunque estas vayan en contra del espíritu militar.

    Tengo el honor de haber servido a Francia y España, recuerdo con cariño conversaciones mantenidas con los Caps. Dávila, Hortigüela, Tte Martin, Guerrero, y sobre todo con el Gral D. Luis Torres Rojas, a determinadas preguntas que me hicieron en varias ocasiones se referían entre otras, al trato y les dije en la LEF eso es impensable.

    Conocido son los hechos en donde no se ha reconocido el valor y recompensa de los soldados fallecidos, heridos y mutilados en combate y no he leído ninguna declaración militar al respecto y estos Mi Coronel también entiendo forma parte de (peligros para la Institución castrense).

    Puedo decirle que mantengo amigos oficiales, suboficiales y tropa en activo hablamos de muchas cosas y todos coinciden que estos hechos en nada favorecen a la FA y las dificultades de promoción también limitan en mucho el acceso a la FA.

    Con todo mi afecto a su orden Mi General.

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  7. Así es mi Coronel, el premio recibido por la sociedad que reconoce la labor encomendada y realizada al soldado es una gran satisfacción para los que se entregan en el cumplimiento del deber, pero este premio ha de ser desde el soldado raso al más alto grado.

    Mas, hay algo, que quizás no sea menos importante, y esto es, el reconocimiento hacía el subordinado por parte de los superiores al mando de aquellos que se esfuerzan dando todo lo que tienen y algo más. Porque es muy triste para el que se entrega sin verse recompensado por el reconocimiento de los superiores inmediatos, que este puede ser un Cabo que lleve los galones al honor que debe llevarlos, y Usía me entiende (mi Capitán).

    Porque el deprecio que se recibe de cierta sociedad, ese desprecio se puede ignorar, o quizás debería decir, ese desprecio no es tal, ya que estas personas se hicieron en el rencor de la mala condición; y por tanto, todo lo que desprecien habría que darlo por bueno, ya que de otra manera podríamos ser tan despreciables como ell@s.

    Les deseo lo mejor en estas fechas tan entrañables a todas las personas de buena voluntad, y Usía recibe cariñosamente el respeto que le tengo.

    R. G. N.=Ramón Lencero Nieto

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  8. Mi Coronel, no pretendo ser pesado, mas, he creído conveniente mandarles estos versos dedicados a uno de los oficiales de Infantería más querido por los subordinados, sus compañeros y el mando. Y comno sé que era un amigo suyo, ahí se lo dedico al pensar que ello será bien acogido por las personas, no sólo por los que le conocieron, también por los que saben amar aunque no le hayan conocido.

    A la muerte del Coronel de Infantería D. José Ignacio Álvarez García
    ——————————————————————————————-

    Ahí les mando un sentimiento
    Que sale del corazón
    Por el amigo que ha muerto,
    A un legionario y español.

    El que fuera mi Capitán
    En la segunda compañía
    De la séptima Bandera,
    De aquella Legión que había.

    Cuando España era España
    Con sus penas y alegrías
    Y La Legión se expresaba
    Ensalzando las valías.

    Del militar que hace frente
    Al deber que se consagra
    Desde que juró defender
    La bandera roja y gualda.

    Era honrado y amigable,
    El buen mando y compañero;
    El que entrega lo que tiene
    Con amor de Caballero.

    Siempre lo puse en lo alto
    Haciendo honor al afecto
    De los que dan esperanzas
    Ensalzando los conceptos.

    Porque se hacía respetar
    Respetando al que servía,
    Y. Es así que hoy lo nombro
    Evocando aquellos días.

    Remembranzas que acaricio,
    Aquel tiempo idolatrado;
    Y. Se quiebra mi garganta
    Al saber que se ha marchado.

    Donde todos nos iremos
    El día menos pensado,
    Y. Nuevamente a cantar
    Correctamente formados.

    Con Franco y Millán Astray
    Que se fueron agregando
    A los miles de legionarios
    Que nos están esperando.

    Para darnos la bienvenida,
    Si fuésemos aprobados
    En el examen supremo
    Que nos tienen preparado.

    Ahí les mando un sentimiento
    Que nace del corazón
    De un subordinado a amigo
    Que se honra en la mención.

    Con el Capitán Álvarez García estuve de Legionario, cabo Furriel y Banderín; él es uno de los mando que recuerdo con el respeto que merecen los que se lo han ganado por méritos humanos y profesionales. En adjunto les mando una foto en la que voy detrás de él con el banderín de la segunda Compañía de la VII Bandera en Fuerteventura año 1.979, Tenientes, Juan Tapia, Juan Pérez y Juan Piñeiro.

    Medellín 2- 1-14. Cabo 1º Rogaciano Goana Nelson=Ramón Lencero Nieto

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  9. Querido Rogaciano/Ramon. muchas gracias. Efectivamente era para mi como un hermano y desde luego un hombre de profundas convicciones de soldado.

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  10. Muy buenas. Como hijo del Coronel Álvarez García no quería dejar de pasar la ocasión de agradecer su comentario y los versos a Rogaciano/Ramón Lencero, especialmente emotivos en estas fechas en las que ya se aproxima el aniversario de su última marcha. Y, por supuesto, mi más fuerte abrazo para el siempre queridísimo Enrique Alonso, al que, además, doy la enhorabuena por su estupendo blog

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  11. Mi Coronel cierto son hechos puntuales pero que tienen que ver con “peligros para la Institución castrense” vera la historia militar francesa y española y sus grandes gestas son muy similares sobre todo en la organización de la oficialidad hasta la revolución francesa, la oficialidad hasta los almirantazgo recaían en nobles jóvenes sin ninguna experiencia militar, eso si rodeados de otros mandos con experiencia, y naturalmente había determinados privilegios frente a la tropa.

    Con motivo de la revolución francesa en donde se deroga la monarquía todo cambia en la organización militar francesa, en donde se suprimen todos los privilegios militares a los nobles y grandes fortunas.

    Napoleón Bonaparte todavía incorpora grandes reformas militares (que aún perduran) entre ellas crea la medalla militar (que tengo el honor de tener) segunda medalla de importancia y distinción francesa después de la Legión de Honor y solo para tropa y suboficiales, pocos oficiales francesas la lucen y quién la luce es porque fue tropa o suboficial.

    La formación de oficiales Saint Cyrians que acuden directamente a Saint Cyr son los que más oportunidad tienen de acceder al generalato, pero también hay un porcentaje sobre el 25% que acceden desde tropa pues en la promoción interna a suboficiales y oficiales hay un amplio porcentaje que se reserva a los enganchados voluntarios y estos no necesitan estudios, si no que se accede por comportamiento militar, cursos, especialidades e intervenciones.

    Por ello Mi Coronel en los puestos claves de decisión militar hay comandantes, Ttes Coroneles y Coroneles que han sido tropa o suboficiales (los que acuden directamente a las escuelas militares) y por esos razonamientos se preserva el derecho de los soldados que hacen un ejército más humanitario en cuanto a derechos se refiere.

    De todas formas Mi Coronel yo admiro a estos jóvenes militares españoles que realizan un doble esfuerzo para poder ascender ya que muchos de ellos además de cumplir la exigencias de la enseñanza militar deben estudiar las otras asignaturas que les dará los títulos civiles para poder progresar en su carrera militar….¿pero cuantos se quedan en el camino? ¿y cuentos llegan a ser oficiales?.

    Un cordial y afectuoso saludo Mi Coronel

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  12. Señor Magallón, ni soy francés ni he servido en el Ejército francés como Vd, por tanto permítame le diga que las comparaciones a veces son equivocas e incluso pueden ser odiosas. Mi experiencia se limita a ejercicios en Nimes con un Regimiento de caballería de la legión extranjera, haber compartido con ellos misión en Bosnia 1993 y en Albania con un Regimiento de infantería del ejército galo en 1977. No vi en ellos nada que me sorprendiera en comparación con la Unidad que yo mandaba de la Legión española, es más, mi convicción de la universalidad de los valores castrenses, no se alteró más allá de que ellos eran franceses y nosotros españoles.
    Pero dicho esto, me habla usted de los cambios tras la revolución francesa y en ese sentido le diré que al respecto tengo ciertas prevenciones pues, considero, que no todo fue de oro tras ella. Esa ruptura y pretendida explosión de libertad, también alimentó tendencias peligrosas que aún están en el ambiente de los problemas que hoy sufre Europa y por tanto, en ambas naciones.
    Nosotros los militares españoles, por el contrario, hemos evolucionado sin ruptura con la tradición de las Reales Ordenanzas.
    Nuestra normativa militar tradicionalmente se ha regido por ellas desde los Reyes Católicos 1503 y fundamentalmente desde las dictadas por el Rey Carlos III en 1768 – años antes de la revolución francesa de 1789 – y estuvieron en vigor hasta 1978, año de su actualización que fue mínima en cuanto a su fondo. De ahí esa permanencia de valores en el ejército español que le han permitido escribir, en la victoria y en la derrota, una historia envidiable que, sin ánimo de desprestigiar a nadie, muchos quisieran en su conjunto.
    Nuestros problemas y carencias no son los que pueda tener el ejército francés, pues en definitiva, lo que conviene al talante francés, no tiene por qué convenir al talante español y quizás el no tener esto en cuenta – hoy parece pretenderse igualar todo – puede devenir en error.
    Le recuerdo para terminar, que en su visita a la Academia General Militar de Zaragoza, restaurada en su segunda época por el General Franco, el prestigioso general Peten la calificó como la mejor.
    Un cordial saludo

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  13. Mi coronel, lo que he pretendido y pretendo es destacar las diferencias en cuanto a reconocimiento profesional y derechos de los militares desde tropa junto a la promoción de la carrera militar de una nación y otra, nada más.

    Un ejemplo le daré el General Millán Astray de todo a lo que renuncio y toda su labor social ¿quién la ha seguido?.

    A su orden Mi Coronel

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  14. El general nos va a expulsar del blog de continuar con nuestro particular cruce de comentarios y con razón.
    Por lo que me dice de Millan Astray, es posible que entre nuestras particularidades sociales esté el hecho de que solemos olvidar fácilmente a nuestros héroes y elevar monumentos y nominar calles o plazas a quienes nos han hecho daño, traicionado o atacado. El simple paseo por ciertas capitales es ilustrativo.

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  15. Hombre Mi Coronel ¿como puede pensar eso General? si nos hubiéramos extra limitado, faltado al respeto entre ambos o un tercero o la propia institución militar a buen seguro nos habría advertido o incluso no publicado el cruce de respuestas.

    En cualquier caso Mi Coronel para mi siempre es agradable debatir con respeto y constructivamente y estoy de acuerdo con ud., la falta de respeto y memoria al General Millan Astray.

    Un afectuoso saludo Mi Coronel

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  16. Sr. Aristi, cierto, como otros muchos en aquella época, pero en mi opinión, ninguno de ellos abjuro de su amor a la Patria, ni de los valores que la alimentaban, Por ello fueron Héroes.
    Un saludo

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