A PROPÓSITO DEL CALLEJERO DE MADRID (General de División Juan Chicharro Ortega)

madrid-aprueba-cambiar-30-calles-para-cumplir-con-la-ley-de-memoria-historicaMagnifica la carta que desde este medio dirigió el General Dávila con fina ironía a la Alcaldesa de Madrid a propósito de la eliminación de la calle que recuerda a su abuelo el también General Dávila. Insuperable. Más claro agua. Otrosí cabría decir de otra que un nieto del General Saliquet le dirigió también con el mismo motivo. Surge la indignación popular de una gran parte de la sociedad española pero lamentablemente todo queda ahí. Nuestra sociedad está dormida. ¿Se imaginan Vds. Qué habría pasado si la Alcaldesa Ana Botella hubiera hecho lo mismo con la calle dedicada a Largo Caballero? Creo que es fácil imaginar lo que estaría sucediendo en las calles.

Es hoy mi propósito incidir en la situación y para ello tomo pluma, pero según me pongo a ello releo dos artículos míos publicados en otros medios y convengo que, aún no siendo la norma de este BLOG, tal vez en esta ocasión sí proceda su recuerdo tal cual fueron escritos. Poco más podría decir al respecto.

En el primero de ellos me refiero explícitamente al asunto del cambio del callejero y en el segundo hago una rememoranza general de lo que fue la División Azul,  recalcando aspectos de ella que invalidarían del todo el ansia de borrar su memoria de toda persona objetiva y de bien.

Ahí van. Juzguen Vds.

CALLEJERO DE MADRID Y LA MEMORIA HISTÓRICA

Resulta descorazonador que una de las primeras medidas de la actual alcaldesa de Madrid sea la de arremeter contra lo que ella y su entorno denominan símbolos franquistas. Y lo digo desde la perspectiva de quien admite la existencia de numerosas calles y símbolos de la España republicana, la que perdió la ya lejana en el tiempo guerra civil, si bien hoy vuelta a la palestra por mor de la política revisionista y revanchista que nos dejó el presidente Zapatero.

imagen_0003004795_00001Francamente, uno esperaría de sus dirigentes municipales que miraran al futuro y velaran por los intereses verdaderos e importantes de los madrileños y no se empeñaran en resucitar fantasmas del pasado que no conducen nunca a nada nuevo, y, sobre todo, a nada bueno. Pero, ¡vaya!, se han empeñado en ello y de seguir adelante vamos a asistir a espectáculos en algunos casos yo diría que hasta instructivos para ellos mismos, pues van a constatar cuántas personas honradas, dignas y de renombre en todos los ámbitos de la sociedad tuvieron vínculos muy estrechos con Franco. La lista de ellos sería interminable pues abarcaría a la media España que le apoyó. Y, ¡cómo no!, calles como la que recuerda a los caídos de la División Azul y otras (Pedro Muñoz Seca, sin ir más lejos, asesinado en Paracuellos del Jarama el 28 de noviembre de 1936), tienen seguramente los días contados; en el fondo lo que les gustaría es cambiar el nombre actual por otro que recordara, por ejemplo, a los asesinos de la “Brigada del Amanecer”, autores de crímenes espeluznantes como bien recoge Paul Preston, persona nada sospechosa de ser afín al franquismo, en su libro “el holocausto español”. No llegarán a tanto pero ganas no les faltan. Son tan torpes, y yo diría aún más, incultos, que ni se lo imaginan. En fin, veremos.descarga

La cuestión es que el amparo de todas esas medidas es el cumplimiento de la denominada Ley de Memoria Histórica, esa -para mí- nefasta ley, que el PP nos dijo iba a modificar, en su campaña electoral de 2011, lo que, evidentemente, no ha hecho al igual que con otros asuntos que hoy no son cuestión a tratar en estas líneas. Si el PP de la mayoría absoluta hubiera cumplido lo que prometió, al menos en los asuntos sociales no vinculados a la tan traída situación económica heredada, hoy no nos encontraríamos en esta absurda situación, y al decir absurda quizás me quede corto. Claro que el relativismo manifiesto de este partido nos proporciona ejemplos como el del pasado mes de abril cuando el ministro García-Margallo homenajeó en Moscú a los combatientes españoles en el ejército soviético, algo a lo que hoy, desde la perspectiva histórica, yo ni critico ni me opongo. Ahora bien, ¿por qué no hace lo mismo alguna vez con los combatientes de la División Azul? Sencillamente porque no hay arrestos para ello y, por lo tanto, nadie espere otra actitud de este partido, que se ha instalado en la más pura práctica del relativismo político olvidándose de los principios que proclamaba y en los que evidentemente no creía.

semiraisLa prioritaria y “vital” iniciativa que va a tomar el Ayuntamiento de Madrid me da pie para dar una opinión sobre la citada Ley de Memoria Histérica -perdón, quería decir Histórica, ¿en qué estaría yo pensando?-. Lo primero que diría es que estamos hablando de una memoria política al gusto de cada cual. Sucede que si se convierte esa memoria política en memoria histórica y se le da rango de ley nos podemos encontrar con una situación en la que los historiadores se vean abocados a cometer cuasi delitos contraviniendo las disposiciones que marca la citada norma legal.

En efecto, de  ninguna manera la historia puede ser determinada por ley. Eso es una verdad de Perogrullo, lo cual no tiene por qué estar al alcance de todos. Eso sólo sucede en los regímenes totalitarios y, que yo sepa, España todavía no es uno de ellos por más que algunos aspiren cada vez más a conseguirlo con paradigmas bolivarianos o similares. Son muchos los historiadores que hoy, desde la perspectiva que da la distancia en el tiempo, admiten sin tapujos que la democracia no tuvo arte ni parte en ninguno de los bandos enfrentados.

El nacional luchó por la preservación de la integridad territorial y de la cultura cristiana mientras que el contrario lo hizo por una o varias revoluciones de signo totalitario, pues argüir que su causa fue la defensa de la legalidad democrática y la libertad cae por su propio peso cuando, objetivamente, se sabe que las elecciones de febrero del 36 fueron condicionadas por todo tipo de violencias e irregularidades; de hecho, por ejemplo, jamás se publicaron sus resultados. Basta ya de milongas.3652443.jpg--644x362

Resulta sumamente penoso, inútil y -por qué no decirlo- malvado y deleznable, enzarzarse de nuevo en discusiones de esta índole  que lo único que van a conseguir es volver a dividir a la sociedad española por algo que estaba ya muerto, enterrado y ampliamente superado. Pero, lamentablemente, a ello nos lleva esta ley como estamos observando día a día. La ley dinamita el sentido de la transición que decidió evitar los procesos cíclicos de demolición política que tantos sinsabores nos han dejado en los dos últimos siglos. Dicho de otra forma, la ley ataca los fundamentos de la democracia actual y, por supuesto, de la propia Monarquía, conseguidos en una transición “de la ley a la ley sobre el olvido de los viejos odios que desgarraron España”.

Por otro lado, al hablar de reparaciones a las víctimas de la guerra civil, se incurre en un gravísimo error, pues se toma inequívocamente partido por uno solo de los bandos y agrupa bajo ese epígrafe de víctimas a quienes verdaderamente lo fueron -no voy a negar que en la posguerra se cometieron excesos, tremendos y execrables, contra muchos inocentes- junto a otros muchos culpables de crímenes horrorosos, lo que,  para mí, es muestra de la injusticia de esa ley y ejemplo meridiano de que a la justicia se la pinta ciega pero ni boba ni pérfida, como podría corresponder ante tan disparatada ocurrencia.

Desgraciadamente el falseamiento del pasado lo único que hace es envenenar el presente y perturbar el futuro.

Ciertamente da la impresión de que los españoles nos hemos vuelto locos y no aprendemos nada de la historia. Hoy se engrandece la figura de los políticos de la transición sobre todo a la vista de los “enanos” aprendices de políticos que aparecen por doquier y que nos quieren retrotraer a situaciones que ya se daban por superadas.

descarga (1)Tal parece que han vuelto a materializarse, como en la peor de las pesadillas imaginables, “las dos Españas”:

– de un lado la España retrógrada, la revanchista, la que trata de ganar hoy la guerra que perdió anteayer, la que quiere deshacer, separar, acabar con una democracia -sí, muy mejorable, pero en consolidación-, con muchos muertos y  personajes admirables a sus espaldas.

– y del otro la España progresista -en el sentido literal de progreso, de mirar hacia el futuro, con sus problemas, ni pocos ni fáciles, pero con el deseo, la ilusión y los motores a punto para acelerar en el único sentido que permite la Segunda Ley de la Termodinámica -permítaseme el tecnicismo- pero es que sólo podemos viajar hacia el futuro y quienes se empeñan en tratar de hacerlo hacia el pasado, no sólo están condenados al fracaso, sino que van hacia una vía muerta: un buen ejemplo de esto son las medidas que van a afectar a Madrid y su callejero.

Cuarenta y siete millones de españoles mirando en el mismo sentido, con la iniciativa, inventiva e ilusión que nos caracteriza, supone imaginar un ariete de progreso imparable -que lo digan los europeos respecto a los años anteriores a la crisis-. Pero con cada cual tirando del carro en una dirección distinta -algunos frenándolo- milagroso sería que llegáramos a algún puerto, salvo a Puerto Desastre.

La Ley de la Memoria Histórica sólo sirve para dividir a los españoles, manipular la historia y amenazar a todos los que quieran investigar la guerra civil y el régimen del 18 de julio, sin someterse a los principios establecidos en esa norma. Su derogación o modificación se hace necesaria por el bien de la verdad histórica, sea la que sea; devolvamos a los historiadores su libertad hoy constreñida por esta ley.cabecera-logoMH

Pero, ¡caramba! ¿Por qué no se dedicarán nuestros políticos locales a interesarse por los asuntos que nos preocupan a los madrileños y no a desenterrar hachas de guerra?  Cada vez estoy más convencido de que, “la política tiene razones que la razón no entiende.

LA DIVISIÓN ESPAÑOLA DE VOLUNTARIOS EN RUSIA

division-azul--644x362 (1)Leo con gran satisfacción que el Ministerio de Defensa afirma que los hechos que protagonizaron un elevado número de españoles durante la segunda guerra mundial, encuadrados en lo que se conoció como la División Azul, tendrán cabida honrosa en el nuevo Museo del Ejército que se va a instalar en el Alcázar de Toledo. Es obvio que se podrá estar de acuerdo o no con los ideales que empujaron a tantos jóvenes a luchar allí, pero no lo hubiera sido el no reconocer la valentía y arrojo con el que lucharon en una de las epopeyas más grandes de la historia de España y de nuestro Ejército. También lo fue la que personificaron tantos otros en bandos contrarios. Todos eran españoles y todos lucharon y murieron por sus ideales y todos deben ser recordados. Es la historia de nuestro Ejército con sus luces y sus sombras observadas éstas desde la perspectiva que cada uno quiera tomar, pero con el común denominador de la nobleza en la defensa de sus creencias. Escribo estas líneas, empujado por el impulso sentido ante las noticias que hablaban de la posible no presencia de la División Azul en el nuevo Museo del Ejército.

Mi padre, Juan y otros tres hermanos José, Luis y Antonio Chicharro Lamamié de Clairac se alistaron en 1941 en la División Azul para ir a luchar en defensa de sus ideales contra lo que entonces era la Rusia soviética de Stalin. Dos de ellos, Luis y Antonio, allí quedaron para siempre sumándose a otros dos hermanos que ya habían caído en la guerra de España; el primero de ellos, Luis, piloto de la denominada Escuadrilla Azul, falleció en combate aéreo, y el segundo, Antonio, soldado de la Cia. antitanques divisionaria, en combate cuerpo a cuerpo con fuerzas muy superiores en la defensa de la posición de Urdanik. Los otros dos, Juan y José, continuaron a la finalización de la campaña en el Ejército alcanzando ambos el Generalato. José fue General de División y mi padre Juan fue ascendido al final de su vida a General honorario precisamente por hechos acaecidos en la campaña de Rusia como bien glosó en el momento de imponerle la faja de General el entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Pardo de Santayana.

DA cementerio novogorod 2De los dos supervivientes conocí de primera mano la dureza de los combates que allí libró la División Azul ante fuerzas muy superiores en número, que no en calidad; en unas circunstancias difícilmente imaginables.

Los hombres de la División colocaron el nombre de las armas españolas en un lugar sin parangón cercano a la gloria. No me estoy inventando nada. La bibliografía sobre estos hechos es enorme y no sólo la española afín, sino la que puede leerse de numerosos historiadores extranjeros.

Allí murieron en combate 5.000 españoles y más de 17.000 resultaron heridos. Estos son hechos irrefutables que de ningún modo pueden quedar en el olvido.

Pero hay más. Y es algo a lo que quiero referirme, pues es necesario que se sepa, que al igual que sucede ahora cuando son fuerzas españolas las que combaten o participan en operaciones en el exterior, la particular idiosincrasia del soldado español hace que su fiereza en el combate presente una faceta excepcionalmente humanitaria cuando del trato con la población civil o prisioneros se trate. En el frente de la División Azul fueron numerosísimos los prisioneros hechos al enemigo, quienes una vez en poder de los españoles supieron lo que es el trato digno al enemigo vencido; hasta el punto que es bien sabido que el mando alemán reprobó en numerosas ocasiones al mando español por las atenciones habidas con el prisionero ruso.

35969Y es en este contexto cuando quiero relatar que mi padre, retirado ya del Ejército, en los últimos años de su vida y siendo Presidente de la Hermandad de la División Azul, no tuvo otra obsesión que volver a la tierra donde luchó cuando tenía 17 años para encontrar los cuerpos de sus dos hermanos fallecidos en combate y darles sepultura. Volvió allí 53 años después y en su recorrido por lo que fue el frente de la División Azul tuvo la fortuna de reencontrarse con los ya ancianos rusos que conoció durante la época de la contienda, no sólo con los que se encontraban entonces en el territorio ocupado sino también con aquéllos con quienes combatió frente a frente y a los que Stalin no permitió su regreso a sus lugares de origen 53 años después; los entonces enemigos se encontraron cara a cara.

¿Qué sucedió? Pues simplemente que la confraternización fue la tónica normal. Hay vídeos que tengo en mi poder de estas «xuntanzas» de viejos combatientes —rusos y españoles— que se enfrentaron 53 años atrás con extremada crudeza pero que sabedores de la locura de lo que fue aquello estaban dispuestos a todo porque no se repitiera más. Menuda lección para la nuevas generaciones y en especial para aquellos que no conocen lo que es la guerra y sus efectos.

¿Puede alguien pensar que hechos así podrían haberse dado de no haber sido los entonces divisionarios, amén de los mejores guerreros, un ejemplo de nobleza y caballerosidad?

No, no merecen estos hombres que su gesta sea obviada y es por eso que leí con gran alegría la falsedad de las noticias que hablaban que el Museo del Ejército les podía olvidar.

274401489_d8ade103b9En cualquier caso, yo, responsable de la preparación moral de mis hombres, no dejaré nunca, cuando de autoestimularme se refiera, de recordar al General Muñoz Grandes cuando, con temperaturas gélidas y despreciando los tiros, se acercaba a los llamados «guripas» para charlar con ellos y compartir cigarrillos; no dejaré nunca, cuando de implementar liderazgo entre mis capitanes se refiera, de recordar al Capitán Ordás, que al mando de su compañía atravesó las aguas heladas del río Ilmen con 200 hombres para acudir en socorro de una posición alemana aislada; no dejaré nunca, cuando de animar al heroísmo se trate entre mis tenientes, de recordar al Teniente Galiana Garmilla, quien con desprecio de su vida cruzó las líneas soviéticas en apoyo de unidades españolas sitiadas; no dejaré nunca, cuando de animar al sacrificio y al cumplimiento de las órdenes recibidas se refiera entre mis suboficiales y soldados, de recordar las penalidades de un sinfín de defensas numantinas cuerpo a cuerpo a más de 40º bajo cero que soportaron con estoicismo legendario.

Las ideas son discutibles y opinables —faltaría más— pero el heroísmo, el sacrificio, la valentía, el honor y tantas otras virtudes militares que allí se derrocharon son de TODOS. Sí, ya sé por qué escribo estas líneas; me lo está pidiendo mi padre desde el cielo.jpeg-7

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7 pensamientos en “A PROPÓSITO DEL CALLEJERO DE MADRID (General de División Juan Chicharro Ortega)

  1. La memoria, bajo mi humilde entender, debe servir para recordar, no para olvidar, ni mucho menos borrar. No se debe borrar la memoria de un pueblo.

    Puestos a borrar, debemos mirar muy bien a quién, pues quitar de un plumazo a José Antonio porque no te gusta su pensamiento, es de una bajeza moral cercana al autoritarismo, especialmente cuando no tuvo delitos de sangre y teniendo en cuenta que tenemos nuestra geografía de calles dedicadas a asesinos dictatoriales como Ernesto Guevara y Santiago Carrillo o pensadores que abogan por dictaduras, como Marx y Engles, cuya visión del mundo, llevada a la práctica, ha provocado (y sigue provocando) millones de muertes.
    Borremos a los generales Franco, Mola y otros de nuestras calles; revisemos bien la historia y no homenajeemos a Durruti, ni a Vicente Rojo, mucho menos a aquel President de cuyo nombre no quiero acordarme. Sigamos tirando del hilo patrio y quitemos las calles de tanto rufián demostrado que hemos tenido ¿Qué significado tiene que en Madrid haya una calle a Fernando VII El Felón haciendo esquina con la de su cobarde padre?

    Quitar las calles de los Caídos de la División Azul o la de los Mártires es un insulto a la historia. También es un insulto al pensamiento querer borrar por ley a Primo de Rivera (José Antonio, porque al padre no lo quitan, a pesar de haber sido un dictador); Manuel Machado y otros, pensadores y literatos.

    España no será más grande por borrar su historia por un interés político, sino todo lo contrario, será más grande por recordar su historia y saber comprender y analizar los errores que cometieron nuestros antepasados.

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  2. Después de leer esto : “Y es en este contexto cuando quiero relatar que mi padre, retirado ya del Ejército, en los últimos años de su vida y siendo Presidente de la Hermandad de la División Azul, no tuvo otra obsesión que volver a la tierra donde luchó cuando tenía 17 años para encontrar los cuerpos de sus dos hermanos fallecidos en combate y darles sepultura.”

    Le pregunto: ¿qué piensa usted sobre exhumar las fosas comunes que reclaman las victimas de la guerra civil española?, Y qué un dirigente del partido al que avala tan locuazmente diga que “Algunos se han acordado de su padre cuando había subvenciones para encontrarlo”.

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  3. Magnífica reflexión que deja en muy mal lugar a los políticos que no se por qué extraña maldicion tenemos que soportar en esta bendita tierra llamada España.
    A mayor abundamiento en lo escrito por Vd dejo, espero que su paciencia pueda soportarlo, una dirección de un foro en que hay colgado un manifiesto en honor de la División Azul que me han mandado por el foro de amigos de la División Azul.
    Como creo que merece la pena darle difusión os dejo el Link y espero que no les moleste a los integrantes de este foro
    http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

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  4. He llegado a conocer personalmente a algunos divisionarios que combatieron contra la URRSS; alguno, demasiado joven, mintió sobre su edad para poder alistarse.
    Un recuerdo también, aunque no llegué a conocerlo personalmente, para el divisionario Álvaro de Laiglesia, que fue director de La Codorniz, la “revista más audaz para el lector más inteligente”, cosa con la que tengo que estar de acuerdo: todos los Miércoles, casi sin falta, me daba el placer de leerla…Álvaro de la Iglesia, madrileño de adopción también merece una calle.

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